Un hombre deberá cumplir una condena de tres años de prisión por incumplir en dos ocasiones las órdenes de restricción de acercamiento a su ex pareja y robar una cámara de seguridad de la casa de la mujer, según dispuso la Justicia de Paz de Mar Chiquita. 

La condena es de ejecución condicional, por lo que el acusado Elio Hernán Bezi está obligado a cumplir con una serie de reglas de conducta para mantener ese carácter, como fijar domicilio y no mudarse sin comunicación previa a la Justicia.

También deberá cumplir la prohibición de acercamiento y/o todo tipo de contacto personal y a través de los diversos medios (telefónicos, internet, redes sociales, etc.) respecto de la víctima, de su domicilio particular o laboral, a un radio no menor a 200 metros; y deberá realizar un tratamiento psicológico por el tiempo y modo que los profesionales de la Asesoría Pericial le indiquen una vez sometido a reconocimiento cuando la sentencia quede firme.

El juez Fabián Riquert consideró a Bezi como autor penalmente responsable de los delitos de desobediencia -dos hechos- y robo agravado cometido mediante efracción. Todos los episodios fueron registrados en la ciudad de Santa Clara del Mar.

Consideraron al acusado de autor penalmente responsable de los delitos de desobediencia -dos hechos- y robo agravado.

La primera violación a la perimetral, dictada en noviembre de 2018, ocurrió pasada la medianoche del 1º de enero de este año cuando Bezi, a bordo de una camioneta Toyota Hilux, se acercó a la avenida Costanera y Valencia, en la mencionada ciudad balnearia, donde su ex pareja, identificada como E.C.W, estaba junto a familiares y sus hijos menores.

"Tomá fea", "correte fea" y "negra de mierda" fueron algunos de los gritos que le imputado dirigió a la mujer mientras la empujaba para saludar a uno de los menores, informó el sitio 0223.com.ar.

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Una hora más tarde, Bezi rompió los vidrios del lateral derecho del garaje de la casa ubicada en inmediaciones de El Dorado y Los Ángeles donde vive la denunciante, y tras violentar la puerta de acceso, arrancó los cables de internet y cámaras de seguridad para apoderarse de una cámara de video filmación, un disco rígido con registros fílmicos y una bomba centrífuga.

La segunda desobediencia incorporada a la causa sucedió en la tarde del 4 de abril de este año cuando el acusado apareció en la casa de la mujer, rompió la puerta de ingreso e intentó mantener contacto con su ex pareja. Al no lograrlo, se fugó. 

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En la sentencia, el juez Riquert aseguró que los tres hechos por los que acusan a Bezi están atravesados por violencia de género y lo contempló como agravante, ya que los hechos demuestran una "cosificación" de la mujer por parte de quien cree que su ex pareja es "su" propiedad y la objetiviza, respondiendo con "el maltrato físico y psicológico a la víctima".

Además presentó un informe de la psicóloga que presentó al acusado como dueño de “una personalidad de rasgos impulsivos lo que en algunos momentos, dificulta el control de la ansiedad y favorece las explosiones emocionales”.