Fue a bañarse, prendió la luz, explotó el calefón y murió por las graves quemaduras
Jésica Coria, docente de 44 años, falleció por las heridas sufridas en el 60% del cuerpo. Su familia apunta contra el dueño del complejo por la fuga de gas.
Una docente de 44 años murió después de sufrir graves quemaduras en una explosión por acumulación de gas en el departamento que alquilaba, que se produjo al prender la luz del baño. La familia denuncia que ya le había advertido al propietario sobre las fallas.
El hecho ocurrió en la localidad bonaerense de Virreyes, en San Fernando, donde Jésica Coria convivía con dos de sus tres hijos. Según relató su círculo, sintió olor a gas durante varios días y se lo dijo al dueño, quien aseguró que iba a ocuparse, pero nunca lo hizo.
El viernes 27 de marzo, la mujer se fue a bañar y, al prender la luz, le estalló el calefón, lo que le provocó quemaduras en el 60% del cuerpo. Sucedió en la vivienda ubicada en Málaga al 2400, a pocas cuadras de la avenida Avellaneda, en el norte del conurbano bonaerense.
Salió como pudo hacia el exterior mientras estaba envuelta en llamas y una vecina la ayudó con una sábana mojada para sofocar el fuego. Según su mamá, vivía desde hacía casi cinco años en ese complejo de departamentos.
Después de lo ocurrido, Jésica fue asistida de urgencia y trasladada al Hospital San Cayetano. Más tarde la derivaron a la Clínica Santa Juana de Arco, en Ciudadela, donde estuvo internada en estado crítico durante una semana. Murió el 3 de abril.
La mujer tenía tres hijos, de 22, 18 y 7 años, y trabajaba como docente en tres instituciones educativas, entre ellas la Escuela de Educación Primaria N° 34 "Guayaquil" y el Colegio Santo Domingo Savio, donde también era acompañante. Además, estudiaba y, después de cada jornada, se iba a cursar.
"Varias veces se quejó y nunca pasó nada. Las ocho familias se quejan y no pasa nada. Hay mala instalación de gas, de electricidad, está todo mal hecho. Nadie viene a verificar", relató una de las hermanas de Jésica el pasado 13 de abril en un móvil de Crónica.
Denuncian que el dueño hizo cambios en la instalación tras el estallido para encubrir la pérdida de gas
La familia reclama justicia y apunta contra el dueño del lugar, quien, según relataron al portal San Fernando Nuestro, habría hecho cambios en la instalación mientras la docente estaba internada para aparentar que el gas estaba cortado en el departamento antes de la explosión.
Según contaron a Crónica en abril, tras la muerte de la mujer, el propietario contrató a un gasista matriculado para cortar el suministro. Esto habría ocurrido al día siguiente del estallido, cuando Jésica estaba en el hospital.
En medio del dolor, sus seres queridos no solo reclaman que el responsable pague, sino también piden por la seguridad de quienes viven en el complejo: aseguran que hay otras ocho familias que podrían estar en peligro.
"Jésica no merecía morir de esta manera. Se fue sufriendo", expresó la familia en diálogo con Infobae. Este lunes 4 de mayo convocaron a una marcha a las 18 en la esquina de Avellaneda y Málaga, en Virreyes.
La investigación quedó en manos del Juzgado de Garantías N° 3 de San Isidro, a cargo de la jueza Andrea Mentasty, junto con la Fiscalía Correccional de San Fernando, cuyo titular es el fiscal Fuenzalida, actualmente con licencia.
La causa está caratulada como estrago doloso seguido de muerte, un delito que prevé penas de entre 8 y 20 años de prisión.

