Matías Montín, el joven atacado en boliche: "Sé que pude haber muerto"

El joven de 20 años agredido de varios botellazos en la cabeza,  dos semanas atrás en un boliche de Mar del Plata, fue dado de alta este lunes. En dialogó con crónica.com.ar habló sobre la situación crítica que le tocó atravesar,  su deseo para los agresores y su "refugio" para lograr recuperarse.

Por Mariano Cerrato

@MarianoDCerrato

Después de pasar por dos semanas de internación y con un estado de salud crítico durante los primeros días, producto de dos botellazos en la cabeza, Matías Montín puede decir que podrá retomar su vida, hace hincapié en que piensa "vivir cada día como si fuera al último" y se refugia en su familia y amigos como "fuente de energía para salir adelante".

El joven de 20 años fue dado de alta este lunes por la mañana del Hospital Privado de Comunidad (HPC) de la localidad de Mar del Plata. Durante la tarde viajó junto a sus padres en auto hacía la ciudad de Moreno, donde espera con ansias encontrarse con "más familiares y amigos".

"Al principio, durante los primeros días, fue duro lo que pasé. Pero gracias a todos los que me apoyaron pude recuperarme, tuve palabras de mucha gente que me tiró buena onda y me ayudó a salir adelante. Yo en ningún momento tuve miedo por mi vida, pero por lo que me cuenta mi familia se que pude haberme muerto", destacó Matías en diálogo con Crónica.com.ar.

 

 

 

El pasado 19 de enero la tragedia le golpeó  la puerta, cuando había salido junto a "un grupo de 7 amigos" con el que estaba pasando sus vacaciones en Mar del Plata, al boliche Ananá de la zona de Playa Grande, lugar en el que tres jóvenes lo atacaron y pusieron su vida al borde de la muerte.

"Cuando fuimos al boliche éramos 10 personas en un principio, porque estaban los 7 amigos con los que fui de vacaciones y dos amigas que se sumaron. Pero se fueron yendo y al final quedamos solo tres personas. A uno de mis amigos le quisieron pegar y yo fui a hablar, para tratar de separar y calmar las cosas. Después ya no acuerdo de nada", relató el joven de 20 años.

"A uno de mis amigos le quisieron pegar y yo fui a hablar, para tratar de separar y calmar las cosas. Después ya no acuerdo de nada"

Lo que sucedió después es algo que no puede recordar, pero que a partir del testimonio de dos de sus amigos pudo reconstruir que fueron "dos golpes con una botella en la cabeza", de los cuales con el segundo botellazo cayó desmayado al suelo. Luego, con él ya inconsciente sobre el suelo, le arrojaron una botella.

Por el episodio, quedaron detenidos durante cinco días Gabriel Alejandro Galvano (23 años) y Andrés Guillermo Bracamonte (21 años), hijo del jefe de la barra brava de Rosario Central Andrés "Pillín" Bracamonte, quienes fueron liberados pero permanecen imputados junto al futbolista de Arsenal de Sarandí, Matías Belloso, por "lesiones graves", en una investigación que lleva adelante la fiscal Andrea Gómez, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 4.

 

 

En relación al tema, Matías sostuvo que en un principio se "sentía triste por lo que pasó" e hizo hincapié en que "lo que sucedió y sucede en los boliches,  depende del aprendizaje" que se haga de episodios como este.

"Espero que se haga justicia, que haya un castigo para los que me agredieron, que sirva como precedente para que cuando haya gente que esté pensando en pegar un botellazo o agredir a alguien, sepa que va a suceder algo, que no va a quedar impune", subrayó Matías.

"Espero que se haga justicia, que haya un castigo para los que me agredieron, que sirva como precedente"

A su vez, el joven de 20 años comienza a rearmar de a poco su vida, en la que explicó que producto del coaguló que se le formó en la cabeza por la agresión y que puso en riesgo su vida,  no puede hacer deporte y tiene que hacer "mucho reposo", pero si podrá hacer otras cosas que disfruta como "salir a comer con la familia".

"El coágulo está mejorando, pero tengo también una fractura en la cabeza por la que tengo que cuidarme, que se va a ir yendo con el tiempo", señaló, mientras que respecto a la situación de su ojo izquierdo, también lastimado durante el ataque, indicó que "de a poco" va recuperando la vista.

Para poder superar la crítica situación que vivió, Matías resaltó que con su familia tiene "la filosofía de vivir cada día como si fuera el último" y que ellos fueron su "refugio en los días más difíciles", mientras ya proyecta lo que será retomar su rutina.

"Tengo el objetivo de vivir cada momento y recuperar mi vida. No pienso en otra cosa que no sea eso. Se que todo depende de como vaya mi recuperación, por eso para mí es día a día", remarcó.

M.C.

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