Robó un almacén, su mamá se enteró y llamó a pedir disculpas
Ocurrió en Rosario. La progenitora del ladrón se comunicó con la dueña del local, que sufrió duros golpes. Conocé los detalles.
Cuando Griselda atendió su teléfono, apenas un rato después de haber sido víctima de un violento robo en su almacén de la localidad rosarina de Pérez, no imaginó que quien la llamaba iba a pedirle disculpas. "Me pidió perdón por su hijo", contó la mujer a la prensa, mientras se reponía del asalto pero, especialmente, de los fuertes golpes sufridos durante el atraco que protagonizaron un joven y un adolescente.
Griselda, la propietaria del almacén, estaba atendiendo este martes su comercio cuando fue sorprendida por dos ladrones. Uno de ellos estaba armado y la golpeó dos veces en la cabeza con la culata del revólver, lo que le provocó una herida cortante. Los ladrones se llevaron todo lo que encontraron en su camino: dinero en efectivo, una mochila y teléfonos celulares. Pero cuando se escapaban algunos vecinos los retuvieron hasta que llegaron varios efectivos de la Gendarmería que patrullaban las calles de Pérez, una localidad ubicada a unos 12 kilómetros de Rosario.
Los dos asaltantes quedaron detenidos, pero el adolescente fue liberado pocas horas después, informaron fuentes judiciales. "Tenemos todos los datos de los ladrones. Sabemos los nombres y dónde viven, tenemos las fotos del Facebook, la ubicación de dónde andan... Acá todos se conocen y empezó a venir gente a decirnos quiénes eran", declaró a la prensa el esposo de la dueña del almacén.
Fue el hombre quien primero confirmó que la madre de uno de los asaltantes se comunicó con su esposa. "Dijo que el chico no tenía la culpa, que había sido el otro el que la había golpeado", relató. Enseguida, Griselda completó: "La mamá se llama Carmen y me dijo que el hijo, Santi, no me golpeó. Que el que me golpeó fue otro, alias Titi. Ella se disculpó por su hijo, que ya tiene caídas (en la policía) por andar robando", comentó.
Según la dueña del almacén, los asaltantes viven en el barrio Terraplén, donde "son todos laburadores. Por dos personas escrachan al barrio", se quejó. La mujer afirmó que en un momento del robo pensó que los ladrones iban a matarla. "Me siento desprotegida. Esto es tierra de nadie", dijo. Según expresó a la prensa, la policía le mencionó que las filmaciones de las cámaras de seguridad de la zona "no son evidencia" suficiente para incriminar a los ladrones.
"Me tendrían que haber sacado en un cajón para que sea evidencia", se quejó Griselda.

