ANÁLISIS

Con el DNU y la nueva Ley Ómnibus en agenda, el Gobierno ampliará el diálogo con la oposición

Desde el 10 de diciembre, cuando asumió Javier Milei, ambas iniciativas, que concentran las principales propuestas oficiales, tuvieron traspiés legislativos. Ahora buscarán remontar en el Congreso, a pocos días de cumplir 100 días de gestión. 

El Gobierno nacional lanzó una nueva ronda de diálogos con la oposición para intentar remontar en el Congreso las dos herramientas que el presidente Javier Milei considera claves en el primer tramo de su gestión: tanto el Decreto de Necesidad y Urgencia, el famoso DNU 70/23, como la Ley Ómnibus, que ahora tendría una versión más acotada para que sea finalmente aprobada en el Parlamento.

Desde el 10 de diciembre, cuando asumió la actual gestión, ambas iniciativas, que concentran las principales propuestas oficiales, tuvieron traspiés legislativos. La última semana, el DNU fracasó en el Senado, lo que generó entre otras cosas una crisis política en el corazón del radicalismo, que votó dividido entre el rechazo y la aprobación del decreto. Ahora este mismo DNU irá a la Cámara de Diputados, donde si no es volteado por los legisladores quedará consagrado como norma legal.

Para lograr estos respaldos legislativos, el ministro del interior, Guillermo Francos, ya arrancó una ronda de negociaciones con la oposición dialoguista para encontrar acuerdos. Esto se da en la previa del anuncio del envío al Parlamento de una nueva Ley Bases, más acotada en su alcance. Incluso hay quienes dicen que el Ejecutivo fraccionaría en varios paquetes de leyes el contenido tanto del decreto como de la Ley Bases, para lograr un mayor consenso entre los legisladores.

Milei parece inflexible a la hora de modificar el corazón de estas dos herramientas, ya que las considera imprescindibles para su gobierno y cree que eso es lo que votó la gente, tal como explicó en sus últimas intervenciones púbicas y en su discurso ante la Asamblea Legislativa, el 1º de marzo.

El Gobierno también deberá atacar el frente de los gobernadores provinciales, con quienes mantiene roces sobre los fondos que debe mandar la Nación al interior del país, y esta discusión también condiciona los respaldos de los legisladores provinciales a las iniciativas de la Casa Rosada. Los pocos legisladores que posee La Libertad Avanza lo obligan a negociar con las distintas fuerzas, cuando cumple 100 días de gestión.

Todo indica que el Gobierno arrancará la semana que inicia con el foco puesto en avanzar en acuerdos que permitan superar esta virtual parálisis legislativa que ya lleva tres meses, y que salga de la polémica instalada en los últimos días en la sociedad respecto de un presunto malestar entre el jefe de Estado y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Desde la Casa Rosada pretenden avanzar en el Congreso antes del mes de mayo, cuando el Presidente quiere mostrar a la sociedad su acuerdo con todas las fuerzas políticas del país en lo que llamó el Pacto de Mayo.

La primera reunión del ministro Francos para intentar avanzar en este relanzado diálogo con la oposición fue con legisladores del PRO, el sector político más proclive a respaldar las propuestas del oficialismo. En los próximos días debería haber un encuentro similar con los legisladores de Hacemos, la fuerza comandada por Miguel Ángel Pichetto, que si bien respalda en líneas generales las propuestas de Milei, exige cambios.

Un renglón aparte merece el radicalismo. Resta ver si luego de haber votado de manera dividida en el Senado, ahora en Diputados habrá legisladores más cercanos a la postura de Martín Lousteau, hostil al Gobierno, o primarán los que quieren darle al oficialismo las herramientas para poder transitar los primeros meses de gestión.

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