Incertidumbre por el bono de $5.000 para los desocupados

Cientos de desempleados se agolparon durante la noche en las puertas de la secretaría de Trabajo a la espera de una respuesta. 

E n las puertas de la Secretaría de Trabajo, ubicada en Alem al 600, cientos de personas organizaron un acampe espontáneo, a la espera de una respuesta oficial sobre el bono de $5.000 que prometió Mauricio Macri para los desocupados. Cabe destacar que tras el anuncio del Presidente, una cautelar lo suspendió por tratarse de una "medida electoralista". Sin embargo reina la incertidumbre sobre el tema.

Este martes, a primera hora de la mañana, la fila daba vuelta a la manzana. Cientos de desocupados llegaron hasta el edificio de Alem al 600 para consultar por el trámite y conseguir la asignación. Pero a pesar del anuncio, los trabajadores del organismo no tenían instrucciones claras respecto de este pago.

"Nunca existió una comunicación clara, todo es muy confuso. Nuestros compañeros de mesa de Entradas están intentando contener la afluencia masiva, con ayuda del personal de seguridad que está dando una mano para atender a todo el mundo"

Ramiro, quien encabezaba la fila, dialogó con Crónica HD y señaló que pasará allí la noche ya que el plus de 5.000 pesos "me hace mucha falta. Yo estoy en la calle, sin trabajo y sin jubilación". Si bien el hombre presentó la documentación necesaria, las noticias sobre el bono son poco claras.

"Nunca existió una comunicación clara, todo es muy confuso. Nuestros compañeros de mesa de Entradas están intentando contener la afluencia masiva, con ayuda del personal de seguridad que está dando una mano para atender a todo el mundo", agregó Izurieta sobre lo que describió como una "situación caótica", contó a los medios Hernán Izurieta, delegado general de la junta interna de Ate Trabajo.

Cabe recordar que a mediados de octubre, la jueza federal María Servini hizo lugar a la medida cautelar presentada por el Frente de Todos contra la ejecución del plan de subsidios de 5.000 pesos que la Secretaría de Empelo lanzó para personas desocupadas, cuya administración quedó discresionalmente en manos de punteros políticos y que, según se sospecha, serían utlizados con fines clientelísticos en el marco de la campaña electoral.

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