El ex presidente Eduardo Duhalde reveló este lunes que pensó en suicidarse luego de experimentar los efectos secundarios de una medicación que tomaba por un problema de salud, del cual no quiso dar detalles.

“Estuve muy mal de salud por un remedio que había tomado y, para hacerla corta, casi me suicido”, señaló el ex mandatario en una entrevista con el periodista Jorge Fontevecchia en Radio Perfil.

Duhalde contó que la medicación le generó una depresión que lo hizo “perder la razón”, efecto que atraviesa el 4% de quienes toman ese fármaco.

 

“Como no tengo médico de cabecera, no sé si en el club habían dicho que estaba deprimido y el 4% de los que toman ese remedio tienen ideas negras”, explicó. Luego hizo una dura confesión: Intenté suicidarme, las personas que vivían en un piso alto que fui a visitar esa noche no estaban. Cuando me subí al auto estaba enojado porque no estaban y perdí la razón”.

El también ex gobernador de la provincia de Buenos Aires no quiso dar detalles sobre la enfermedad que padeció ni la medicación que le habían recetado.

Una política unida

Después de contar lo mal que la había pasado opinó sobre el momento político que atraviesa la Argentina y aseguró que debe primar la unión en el país. “El político, desde concejal hasta el presidente, vice, senadores; que cree que Argentina tiene solución si no se une, no entiende de política”, afirmó.

“Hemos logrado una democracia fallida que no tiene orden, que no tiene control y que no tiene respeto, que es el elemento que difiere de los gobiernos autoritarios y las dictaduras”, reflexionó.

“Si no nos unimos, Argentina va a ir cada vez peor y me dicen que es imposible, están equivocados. La idea de gobierno y oposición es una idea que tiene que desaparecer, es vieja, tiene que haber un gobierno en el que todos se pongan de acuerdo con lo que hay que hacer”, agregó.

Su reunión con el papa Francisco

Recientemente, Duhalde estuvo en el Vaticano reunido con el papa Francisco, quien está en el medio de su proceso de recuperación tras sufrir problemas en una de sus rodillas. “Lo encontré de buen talante, risueño, cuando le conté que decían que iba a renunciar, se reía y me dijo: "el periodismo en todo el mundo hace lo mismo, cuenta una parte de la verdad, no la última’”.

El jefe de la Iglesia, que actualmente se moviliza en silla de ruedas por un problema en una de sus rodillas, le contó que su cuadro está mejorando por el trabajo realizado con los kinesiólogos y que espera volver a pararse en las próximas semanas.

“También me hizo el chiste de siempre: le digo ‘bueno, la próxima vez nos vemos en el cielo’ y él me contestó: ‘Por supuesto Eduardo, en el infierno no queda más lugar para nadie’”, recordó entre risas.

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