Serios incidentes se sucedieron en la Plaza del Congreso con heridos, detenidos, además de destrozos en comercios y motos policiales quemadas.

A media tarde, la Plaza del Congreso se había convertido en una verdadera batalla campal, en la que los revoltosos apelaban a todo tipo de municiones para atacar a la policía, parapetada detrás de los vallados colocados para proteger al Palacio Legislativo, donde sesionaba la Cámara de Diputados, para tratar la reforma provisional.

La fuerza policial se vio superada en distintos flancos de la Plaza de Mayo, lo que determinó que la incorporación de la Policía Federal, mientras seguían las refriegas que en el Congreso y zonas aledañas, que derivaron además en destrozos de negocios y una moto incendiada.  

Luego de que el grueso de los manifestantes se iban retirando -antes de las 17- grupos revoltosos seguían arrojando piedras y objetos contundentes, extendiéndose el área de los  incidentes a 9 de Julio y avenida de Mayo. 

Los incidentes comenzaron a las 13.30, cuando un grupo de jóvenes se desprendió de las columnas de los partidos de izquierda -PTS, PO y MST- en avenida Rivadavia casi esquina Rodríguez Peña, comenzó a arrojar piedras y botellazos contra la Guardia de Infantería, que repelió el ataque, inicialmente con bombas de humo.

Los jóvenes lograron derribar el vallado de esa esquina, y además utilizaron bombas de estruendo y gomeras. A partir de allí, la Guardia de Infantería comenzó a avanzar para hacer retroceder a los jóvenes. Una particularidad, que no se vio en anteriores manifestaciones, es que varios jóvenes llevaban máscaras antigas. 

Las refriegas se acrecentaron en la plaza, con lluvias de piedras contra la Policía, que siguió avanzando hasta reponer las vallas sobre Rivadavia y Rodríguez Peña. 

Los revoltosos formaron barricadas, parapetándose detrás de placas de madera, mientras seguían arrojando todos tipo de objetos a la Policía que, con el correr de los minutos, logró desplazarlos hasta más de la mitad de la plaza, en dirección a avenida de Mayo. 

No obstante, las refriegas continuaron, toda vez que el grupo logró rearmarse y volver a arrojar piedras, botellas y trozos de baldosas. La Policía volvió a avanzar con una formación, detrás de la cual avanzaba un camión hidrante y luego la policía motorizada. 

En determinado momento, se registró el incendio de un cerco verde, y siguieron los disturbios,  que se acrecentaron cuando los manifestantes vieron a un grupo de policías a los que superaban en número y comenzaron a atacarlos. 
 

El caos siguió en la 9 de Julio

Fuerzas policiales dispersaron a grupos de manifestantes, que se trasladaron a la avenida 9 de Julio en su interseccíón con la avenida de Mayo, con el empleo de gases lacrimógenos y carros hidrantes, mientras distintas columnas se retiraban de la protesta contra el proyecto de ley de reforma previsional de la Plaza del Congreso.

La avenida 9 de Julio se convirtió en el nuevo escenario de las refriegas, luego de las registradas durante varias horas en torno al Congreso, lo que determinó la interrupción del Metrobus, y del tránsito en una de las principales avenida de la Ciudad de Buenos Aires.

Los choques entre manifestantes y policías de registraron cuando se estaba desarrollando la desconcentración de las columnas que se habían manifestado en el Palacio Legislativo.

Manifestantes instalaron vallas en el medio de la 9 de Julio mientras otros arrojaban piedras a la policía, que a su vez repelía con gases lacrimógenos.

El grueso de los manifestantes se reagrupó en los laterales de la cercana estación del Metrobus en dirección hacia el Ministerio de Desarrollo Social, y luego de varias refriegas, fueron desalojados. 

En el operativo actuó también la policía motorizada, que lanzó gas lacrimógeno a los grupos que se habían agrupado en distintos puntos de la 9 de Julio. 

 

Fuente: Télam