Por Roberto Di Sandro
El Decano
72 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Alberto Presidente

Se terminaron todas las especulaciones. Argentina tiene nuevo presidente de la República. Se llama Alberto Fernández. Pertenece al movimiento popular y nacional que se denomina Frente de Todos. Su base es el peronismo y lo acompaña el kirchnerismo, sumado a otros signos populares o “populistas”. Mauricio Macri fue derrocado por más de ocho puntos en los comicios. Sin duda, el oficialismo redujo un poco la desventaja que había tomado el dúo de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en las PASO. Aquí nació la gran polémica en torno al futuro de Juntos Por El Cambio. Si continúa como agrupación o no.

Se había hablado de más de 20 puntos en torno a una presunta diferencia del domingo comicial. No fue así. Sólo ocho o nueve puntos de ventaja. Revivió el partido de Macri porque acertó con las marchas en todo el país. Claro que después, con tranquilidad, ya pasados unos días, los “porotos” se fueron acomodando en torno a los “antiperonistas”, que volvieron a mostrarse dentro del círculo al que en otra época se llamaba “gorilismo” y, por supuesto, votos radicales, algunos socialistas, también de Roberto Lavagna cayeron en la bolsa oficialista y dos que sin duda aportaron todo para Macri: José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión.

En el análisis final, el movimiento popular de Todos triunfó con la ventaja que siempre esbozaron los analistas serios y equilibrados. Significa que ganó el que tenía que ganar. ¿Saben por qué? Pues bien. Aquí va la aclaración: Macri gobernó cuatro años, falta poco para que se aleje de la Casa Rosada y es el primer mandatario que va a reelección y la pierde. “Con la gente que se está muriendo de hambre, nadie puede triunfar en una elección si no hace fraude”, declaró un dirigente criterioso que no es ni peronista ni del partido gubernamental. Además, fue rotundo y cerró el diálogo con Crónica diciendo: “Un gobierno que tiene todos los flagelos destructivos contra un pueblo no le puede ganar nunca al peronismo”. Ahora faltan algunas jornadas para la entrega del poder, que será el 10 de diciembre.

Lamentablemente, entramos en una situación de gravedad para sobrellevar el agobio socioeconómico que transitamos. Todo el mundo se pregunta: ¿cómo llegamos a fin de año? Desocupación impresionante; inflación impresionante; nadie consume nada; préstamos y más préstamos que atrapan a la gente e, insólito, sólo sirven para poder pagar los servicios de luz, gas, agua y otros. Pero lo peor que nadie ve o no quiere ver es que el dólar está “agarrado” y, cuando sube de a poquito, de inmediato se traslada a los precios. Al respecto, el impacto monstruoso de todos los días: suben todos los valores de la canasta familiar -los medicamentos, en especial- y el descontrol es total.

El gobierno tiene que gestionar hasta su culminación el 10 de diciembre y no lo hace. Ninguna medida asoma para aliviar la situación. Por su parte, el presidente electo viajó a México. Debió haber hecho alguna advertencia en torno a que, cuando asuma, es una verdadera obligación derogar todos estos aumentos. Sí lo hizo Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires y se lo dijo en la cara a la actual gobernadora, María Eugenia Vidal, quien, aunque por supuesto mostró alguna sonrisa en la entrevista, se notaba que la habían derrotado por una ventaja jamás esperada.

Basta de aumentos

Es verdaderamente una “sinvergüenzada”. Así calificó un dirigente lo que está pasando con los precios. Es diario el aumento y nadie sale a pararlos. El Presidente actual se fue a veranear a Chapadmalal y el que eligieron viajó a México. Alberto debió hacer alguna declaración en torno a esta situación y anticipar que esto se termina después del 10 de diciembre. El dirigente que pidió reserva de su nombre fue contundente: “Basta de aumentos. La gente no da más. Busquen una solución antes de fin de año, porque las fiestas deben desarrollarse en un clima de paz y tranquilidad”. Por algo lo dijo.

Aquí, en Buenos Aires, quedan más de 30 días de gobierno y Dante Sica, Carolina Stanley y Hernán Lacunza deben “sentarse con el Presidente y anunciar algo aliviante para la sociedad”, declaró a Crónica una figura de segundo orden del gobierno. No quieren dar su nombre, pero tiran información fidedigna de lo que pasa en los interiores durante las reuniones.

Más allá de la “malaria” que atraviesa el país, y en general la ciudadanía media y de “abajo”, se escuchaba un murmullo casi coincidente en torno a la satisfacción que produjo el anuncio de la Elisa Carrió de que abandonaba la política. “Por fin”, se escuchó en algún despacho cercano al del que se va.

Otro que muchos ven con ojos de pocos amigos es Marcos Peña. La “gran soberbia” -así lo califican- de este muchacho es tal que todavía quiere seguir dando órdenes, apuntan, y “es muy difícil que las respuestas que recibe sean favorables”. Así se va transitando el camino hacia la salida y se rumorea sobre quiénes serán las nuevas autoridades que habitarán los espacios que ellos dejarán. Con respecto a la Carrió, se comenta que nunca se irá de la política. La comparan con Mirtha Legrand, que siempre dice que se va y al año siguiente reaparece.

Adiós al “seguimiento”

Nuestro segmento de “Breves y Sabrosas” se combina con lo habitual: realidades y hechos insólitos. Todo vale y, sin pasarnos de la raya en lo que hace al léxico, las registramos.

Hace cuatro años que Macri preside reuniones de “seguimiento”. Es decir, asuntos que están siendo analizados permanentemente por su círculo de colaboradores o, lógico, por el gabinete. Claro que ese seguimiento tiene una puerta: la de salida. Hacia allí están llegando en pocos días más. Y acerca de los resultados del “seguimiento”, los tenemos a la vista. Rotunda ineficacia en las mayores áreas de gobierno y en las políticas puestas en práctica. Quizás algunos hombres del gabinete no han querido hacerlo, pero los “consejos”, las “sugerencias” y “las propuestas” de algunos determinaron que el desastre económico y social cierre el 2019.

Un desaparecido: Jaime Durán Barba. Recorre algunos caminos presidenciales, pero con poco parlamento. En tanto, el edificio sigue mostrando algunas modificaciones. Han sacado varias oficinas de planta baja y sumaron varios baños. Dos cúpulas que señalaban diferentes áreas del primero y el segundo piso fueron eliminados para cubrirlas con otras oficinas. Así sucesivamente. El periodismo sigue circulando, pero con mucha menor intensidad, porque los accesos que el gobierno abrió cuando inició su gestión se fueron cerrando.

Con respecto a los funcionarios actuales, hay uno que goza de verdadero respeto y cordialidad: es el ministro Rogelio Frigerio, un ejemplo en cuanto a conocimiento sobre el verdadero trabajo de la prensa. Que tenga mucha suerte en el futuro.

¿El gran insulto?

Dentro de este capítulo de mencionar “todo lo que se pueda publicar”, surge un hecho que dio motivo para variados comentarios. Y estuvo a cargo del que fuera candidato por Juntos Por El Cambio, Miguel Ángel Pichetto, un menemista que dio el salto hace pocos meses hacia el oficialismo y se convirtió en el compañero de fórmula de Macri.

Resulta que, según escucharon hombres cercanos al gabinete, don Miguel se acercó a Guillermo Dietrich y le gritó algo así como “sos un pelot...”. El resto agréguelo usted, señor lector. Claro, parece que en una línea aérea se vio un aviso de Juntos Por El Cambio que decía “Todos”. Sin duda se refería a que le estaba haciendo propaganda a la contra. “No acertamos una”, dijo un presente en el conjunto.

Después y ahora mismo, junto al mar, hay comentarios mientras descansan el Presidente y algunos allegados sobre cómo se conformará el equipo de Fernández a partir del 11 de diciembre. Algunos radicales cercanos, políticos ellos como debe ser, aluden a que va a desaparecer el Ministerio de Seguridad y se creará el Consejo Federal de Seguridad, con representantes de todo el país.

Algunos otros avisaron que la CGT propondría una especie de consejo laboral donde estarían representadas todas las entidades gremiales del país, sin excepción alguna, para colaborar directamente con el gobierno en materia de decisiones ligadas al Presidente. “Debemos tener gran consenso para gobernar”, le solicitó hace días Alberto a la central obrera. Había alguien que tenía muy cerca un libro que marca, sin duda, los pasos que debe seguir el país en materia de actividad plena que se hizo en aquel momento y debe continuarse “en este presente” y en el futuro. Su nombre, respetado por todos, aunque no lo digan, es “La Comunidad Organizada”. Su autor, uno de los más grandes líderes que tuvo la Argentina y quizás más allá de las fronteras: Juan Domingo Perón. Dicen que Fernández lo tiene a su lado. Veremos.

En cuanto a designaciones, son muchas las versiones. Los “espías” que informan tienen como candidato a jefe de Gabinete a Santiago Cafiero, nieto de Antonio Cafiero, el primer ministro de Comercio Exterior de Perón, en 1952, y a Florencio Randazzo como secretario general de la Presidencia. Después aparecen más de 40 nombres. Alberto no larga prenda.

El otro domingo la seguimos. Ah. No se olviden, el sábado, junto con Jorge Cicuttin, estamos en Crónica HD a las 21.30. Buena semana para todos.