Por Luciano Bugner 
@lucianobugner 

Llegó el 21F, día de la movilización encabezada por Camioneros, gremio que lidera la familia Moyano. “Va a ser una marcha histórica”, anticipó, en reiteradas ocasiones, el presidente de Independiente. Lo trascendental de la jornada no será tanto el marco numérico, teniendo en cuenta que la protesta sufrió bajas en las últimas semanas.

Lo clave de este miércoles es que marcará abiertamente la grieta en la CGT. El último 24 de enero la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros anunció una marcha -en ese entonces para el 22 de febrero- en defensa del convenio colectivo de trabajo, la preservación del empleo y mejoras salariales.

Rápidamente la protesta tomó un color político/judicial más que gremial. Y eso se debe a que la relación entre Hugo Moyano y Cambiemos empezó, lentamente, a desdibujarse. El último encuentro entre ambas partes fue el 9 de enero, cuando el sindicalista inauguró el Sanatorio Antártida al lado de Jorge Triaca y Diego Santilli, entre otros funcionarios.

El punto de quiebre fue la reforma laboral. “Antes que apoyar algo en contra de los trabajadores prefiero ir en cana”, disparó el ex secretario general de la CGT. A partir de allí, Cambiemos utilizó la estrategia judicial a su favor y ventiló causas que involucran a la familia Moyano.

También optó por que sus principales figuras apunten contra el camionero. Marcos Peña, Rogelio Frigerio, Graciela Ocaña, Gabriela Michetti, María Eugenia Vidal y el presidente Mauricio Macri fueron algunas de las personalidades que descargaron furia hacia Moyano.

En el medio de esa disputa, la Confederación General del Trabajo no hizo más que mostrar su fragmentación. Cuando enero llegaba a su final, el consejo directivo se reunió en Azopardo. Ante la ausencia de Héctor Daer (uno de los triunviros) y de los llamados “gordos” e “independientes” (sectores en los que figuran Armando Cavalieri, José Luis Lingeri, Rodolfo Daer, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y Roberto Fernández, entre otros), los sindicatos reunidos decidieron adherir a la marcha.

El argumento fue “la coincidencia con los puntos del documento de Mar del Plata, habida cuenta de los reclamos sectoriales y también los problemas de empleo, salud, trazado económico y la relación gobierno-sindicatos, que tiene una tendencia fuerte a deslegitimar la voz y el rol de los gremios frente a la sociedad”, informaron en aquel entonces.

Pero en la CGT todo sorprende. La ausencia de Daer generó que fuera visto, por Carlos Acuña, como un “carnero”. El titular de Sanidad no tardó en contestar. Argumentó que faltó por no coincidir con los puntos del reclamo, es decir, por lo mismo que no moviliza esta tarde. Y parece que el tiempo le dio la razón: Acuña también se bajó de la marcha.

La familia Moyano no llega tan sola a la movilización de este miércoles. Además de gremios cegetistas (estará Juan Carlos Schmid) dirán presente los bancarios, los estatales porteños, la CTA, el Partido Obrero, la Corriente Federal, el Suteba, los movimientos sociales de Barrios de Pie, CCC, y CTEP, Fetera, Sutca y los trabajadores del subte y el premetro.

El apoyo también llega desde Avellaneda. Héctor “Yoyo” Maldonado -secretario general de Independiente- dialogó con  Radio Punto AM 1400, donde destacó que “hay una persecución del gobierno nacional con Hugo Moyano en la que involucraron a Independiente. Hay periodistas a los que les escriben lo que tienen que decir. Somos el único club al que le hicieron cuatro allanamientos en un año, el único equipo que tiene barras, el resto parece que sus hinchas son todos chicos que van a la iglesia”.

Ese es el escenario que tendrá como protagonistas a padre e hijo. Hugo y Pablo serán los oradores de una jornada que marcará un antes y un después en la CGT. El antes es la división. El después, incierto aún, es la búsqueda de la unidad del movimiento obrero. Tarea que tendrá obstáculos judiciales y políticos, como marca la historia del mundo sindical argentino.