El fondo Titan Consortium busca embargar activos de Argentina por la deuda de Aerolíneas
La firma reclama el pago de una sentencia firme por US$390,9 millones ante la falta de cumplimiento del país tras 16 meses de mora judicial.
El fondo Titan Consortium inició acciones legales en los Estados Unidos para ejecutar el embargo de activos soberanos de Argentina, tras el incumplimiento del pago de una sentencia por la expropiación de Aerolíneas Argentinas.
El reclamo se centra en un fallo de la Corte del Distrito de Columbia que reconoció un laudo previo del CIADI, estableciendo una deuda que asciende a los US$390,9 millones más intereses.
La disputa por los colaterales de los bonos Brady
Según informó el analista Sebastián Maril, de Latam Advisors, la estrategia del fondo acreedor apunta ahora a establecer prioridad sobre otros demandantes para cobrar mediante el colateral de los bonos Brady.
Estos activos se encuentran depositados en el banco de la Reserva Federal de Nueva York y representan uno de los pocos bienes ejecutables identificados en territorio estadounidense.
Esta maniobra de Titan Consortium genera un conflicto con otros procesos judiciales, ya que el Gobierno argentino pretendía utilizar esos mismos fondos para saldar deudas con los fondos Attestor y Bainbridge, vinculadas al default de 2001.
La irrupción de este nuevo pedido de embargo podría interponerse en el proyecto de ley enviado al Congreso para convalidar los acuerdos previos.
Un proceso judicial de larga data
El conflicto por la aerolínea de bandera se remonta a 2019, cuando el tribunal del Banco Mundial falló en contra del país.
Aunque en noviembre de 2024 las partes estuvieron cerca de alcanzar un entendimiento, la gestión argentina optó por un cambio en su estrategia judicial que derivó en la falta de cancelación de la deuda.
Ante este escenario, la querella decidió avanzar con la ejecución forzosa de la orden judicial.
"El país lleva 16 meses sin pagar la sentencia en contra", advirtió Maril, destacando que el monto total de los activos en Nueva York resulta insuficiente para cubrir la totalidad de las demandas que enfrenta la República Argentina en los tribunales internacionales.

