Trastornos hipertensivos en el embarazo: ¿Qué es y cómo tratar la preeclampsia?
Crónica entrevistó a especialistas, quienes brindaron detalles sobre sus riesgos. Los expertos precisaron cuál es el momento de acudir al médico, entre otras recomendaciones.
El momento de un embarazo ilusiona. Se suele afrontar como la renovación de la vida en general. No sólo se trata de la posibilidad de un nacimiento, ya maravilloso de por sí. Sino que puede implicar un nuevo proyecto familiar. Frente a esa situación de revolución, de un antes y después, se debe prestar atención a los eventuales complicaciones que pueden generarse.
Los trastornos hipertensivos en el embarazo “son la principal causa de morbilidad y mortalidad materna y fetal”, advirtió en diálogo con Crónica la médica Analía Aquieri (MN 114.729), cardióloga del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La profesional puntualizó que, “en América Latina, su prevalencia es de 22 a 25 %” y alertó que “se encuentra en aumento a nivel mundial, dado por el incremento de los factores de riesgo cardiovascular en las mujeres en edad fértil, como obesidad y sedentarismo”, además de la “edad más avanzada” de quienes llevan adelante la gestación.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina a la preeclampsia como un trastorno hipertensivo que puede ocurrir durante el embarazo (uno de los más graves) y el posparto, y que tiene repercusiones tanto en la madre como en el feto.
“Se diagnostica cuando se constata hipertensión arterial -presión sistólica igual o mayor a 140 y diastólica igual o mayor a 90- más allá de la semana 20 de gestación, asociado a lesión de órgano blanco, como insuficiencia renal o hepática, y alteraciones neurológicas o hematológicas”, explicó Aquieri.
“La preeclampsia de la embarazada confiere mayor riesgo de complicaciones a corto y largo plazo tanto a la madre como al feto”, detalló la cardióloga.
La profesional, especialista en hipertensión arterial y embarazo de alto riesgo, alertó que la gestante puede padecer “edema agudo de pulmón, desprendimiento de placenta normoinserta, diabetes, enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca”, entre otros trastornos.
Con respecto al feto, puntualizó “muerte intrauterina, retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer, prematurez y obesidad”.
¿Cuándo es el momento de ir al médico?Los síntomas que se deben tener en cuenta para acudir al médico son dolores de cabeza intensos, visión borrosa u otras alteraciones visuales, malestar intenso en el abdomen o dificultad grave para respirar grave. En este momento se tiene que visitar inmediatamente a un profesional de la salud. Sin embargo, durante el embarazo, se debe estar en constante monitoreo y afrontar las pruebas rutinarias pertinentes.
La forma de tratar la preeclampsiaAnte ciertos factores de riesgo (que incluyen antecedentes de preeclampsia, embarazo múltiple, presión arterial alta crónica, enfermedad renal y diabetes) el médico puede recetar una dosis diaria baja de aspirina. “Se prescribe 150 miligramos de aspirina por la noche a partir de la semana 12 y hasta la 36 de gestación”, especificó Aquieri.
“La presencia de hipertensión crónica, diabetes, enfermedad renal, obesidad, edad mayor a 40 años, enfermedades autoinmunes, son algunos de los factores de riesgo más importantes”, confirmó la especialista en hipertensión arterial.
Puede recomendarse también la administración de suplementos de calcio (entre 1 y 2 g/día) para gestantes con una dieta baja en ese mineral y si la mujer tiene un riesgo elevado de preeclampsia.
La eclampsia: una emergencia obstétrica
La preeclampsia no tratada puede progresar hacia una eclampsia. “Es una emergencia obstétrica, en donde se presentan convulsiones generalizadas”, explicó Aquieri.
La cardióloga sostuvo que “puede desarrollarse o no a partir de una paciente con preeclampsia durante el embarazo, parto o puerperio”.
Tratamiento definitivo de ambos trastornos“El tratamiento definitivo de la preeclampsia y de la eclampsia es la finalización del embarazo”, enfatizó la cardióloga. Se refirió así la extracción del feto mediante parto o cesárea.
El riesgo de una extracción temprana debe evaluarse teniendo en cuenta la edad gestacional, la gravedad de la preeclampsia y la respuesta a otros tratamientos.
Logro argentino: premio en Estados UnidosUn grupo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) liderado por la bióloga Gabriela Barrientos obtuvo un reconocimiento de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés). Lo recibió por un trabajo en el que demostró que el uso del ácido tióctico mejora el cuadro hipertensivo en ratas embarazadas, lo que podría usarse como tratamiento para prevenir la preeclampsia.
"Si bien hay que ser cautos en cuanto a las expectativas porque el estudio todavía está en una fase preclínica (no se probó en humanos), es cierto que los resultados son promisorios teniendo en cuenta que ya existen usos clínicos del ácido tióctico, lo que permite vislumbrar la posibilidad de reposicionar el fármaco para el uso en trastornos hipertensivos del embarazo", explicó a Télam Barrientos, integrante del Laboratorio de Medicina Experimental del Hospital Alemán.
La bióloga y doctora en Ciencias Médicas sostuvo además que el ácido tióctico (o ácido alfa lipoico, ALA) "es un compuesto natural que se produce en las mitocondrias y que también puede incorporarse a través de la dieta pero no en grandes cantidades, por lo que puede ser suministrado como suplemento”. La profesional agregó: “Utilizado de esta forma, el ALA funciona como un potente antioxidante y posee una fuerte acción antiinflamatoria".
Desde hace más de 50 años, el ALA se utiliza para tratamiento del dolor neuropático en pacientes diabéticos y, en Argentina, obtuvo recientemente aprobación para su uso en la prevención del daño por reperfusión en trasplantes hepáticos. También existen algunos antecedentes de ensayos clínicos en los que se testeó su aplicación en enfermedades neurodegenerativas y en la prevención de abortos espontáneos.
"Este antecedente en particular fue lo que nos llevó a pensar que podría ser aplicado en complicaciones del embarazo, particularmente en la hipertensión gestacional y la preeclampsia", detalló Barrientos y recordó que esta línea de indagación se inició en 2014, cuando ingresó a la Carrera del Investigador de CONICET.
Y finalizó: “Comencé a trabajar en el Laboratorio de Medicina Experimental del Alemán en la validación del modelo de ratas espontáneamente hipertensas para el estudio de los mecanismos que favorecen el desarrollo de preeclampsia".
Salud cardiovascular: el control es clave durante el embarazoLa Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) lanzó este año una potente campaña denominada “Un corazón sano para un embarazo saludable”, con el fin de generar conciencia sobre esta realidad.
La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), por su parte, adhirió a ese mensaje y, desde su área Corazón y Mujer, convoca a reflexionar acerca de la necesidad de chequear ese órgano de vital importancia, con el fin de evitar complicaciones durante la etapa de gestación.
El tema se abordó durante el 48º Congreso Argentino de Cardiología, que se realizó entre el 20 al 22 de octubre último en el predio ferial La Rural, ubicado en el barrio porteño de Palermo.
“Antes de ir al gimnasio nos solicitan, y está muy bien, un apto físico cardiovascular”, destacó la médica Verónica Lía Crosa (MN 88994), especializada en cardiología y subdirectora del Área Corazón y Mujer de la SAC.
Y, según consignó IProfesional.com, agregó: “El embarazo implica 40 semanas de ejercicio intenso. Sin embargo, no está internalizado hacer un control cardiovascular”.
“Si bien el embarazo no pone en riesgo la salud cardiovascular, la mayoría de las mujeres, especialmente las jóvenes, no suele hacer controles preventivos y la enfermedad cardíaca puede pasar inadvertida hasta que una situación de mayor exigencia física, como gestar un hijo, la pone de manifiesto”, finalizó.
Arterias uterinas: la importancia del “Eco Doppler”
La preeclampsia es una complicación grave del embarazo. Se trata de un aumento de la presión arterial, lo que puede provocar daños en diferentes órganos. Por eso, su control durante el embarazo es una medida imprescindible.
Durante los nueve meses de gestación, el volumen sanguíneo se incrementa para hacer frente a las nuevas necesidades, tanto del feto como de la madre. Esa es una de las causas de algunos síntomas que pueden surgir en las embarazadas, como varices o hemorroides, aunque influye mucho el aumento de presión y el peso.
Las arterias uterinas son especialmente importantes durante el embarazo, debido a que tienen la función de nutrir a la placenta. A través de la sangre proveniente de estos vasos sanguíneos, el feto obtiene los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo.
Actualmente, es posible examinarlas mediante un estudio Doppler, que suele implementarse alrededor de la semana 20 de la etapa de gestación. Esto ayuda a predecir posibles complicaciones perinatales. Esta prueba mide la resistencia de las arterias uterinas al torrente sanguíneo.
La ecografía Doppler es una técnica de ondas sonoras de alta frecuencia que sirve para medir el flujo de sangre. Con su puesta en práctica, pueden detectarse alteraciones en los vasos sanguíneos, como la presencia de coágulos, estrechamientos, disminución de la circulación y otros trastornos. Puede realizarse tanto por vía abdominal como vaginal.
Una de las principales variables que se estudia a través del comúnmente llamado “Eco Doppler”, en lo que respecta a las arterias uterinas, es la onda de velocidad de flujo sanguíneo, lo que permite detectar un aumento anormal de la resistencia a la circulación de la sangre. Eso puede facilitar el diagnóstico de ciertas complicaciones del embarazo.

