Equinoterapia: ¿De qué se trata y en qué casos hay que aplicarla?

Sus primeros conceptos nacieron hace cientos de años, cuando los romanos la utilizaban con soldados que volvían heridos de las guerras en Europa, Asia y África.

Existen cientos de terapias aplicadas por la medicina para tratar diversas enfermedades, trastornos y afecciones que padece una persona, y una de ellas es de vital importancia porque tiene que ver con la incorporación de un caballo para realizarla: se trata de la equinoterapia, que ayuda a niños y adultos en varias patologías.

Para hablar del tema, Crónica dialogó con Celeste Álvarez Gómez, instructora de equinoterapia en el Hípico Haras del Sol, que está ubicado en la localidad de Pilar), quien la definió como “una terapia asistida con caballos, al que usamos como un elemento para que el chico pueda tener ciertos estímulos a nivel físico, se tratan las discapacidades de lo que es motor, patologías que implican la parte motriz, lo que es psicológico, enfermedades como autismo y TDH, lo que es mental como esquizofrenia, patologías que son psicológicas y después tenemos lo que es parte de la rehabilitación para las personas que tienen un accidente, tiene alguna complicación que han perdido un miembro, se hace también una especie de rehabilitación”.

¿Existe alguna edad en particular para practicarla?

Consultada sobre qué edades pueden realizarlo, Álvarez Gómez sostuvo que “es para todas, pero en realidad es a partir de los 2 años, siempre que vengan con una autorización del médico de cabecera. No hay un ente que regule la equinoterapia en el país, entonces trabajo con un equipo interdisciplinario, pero no podemos diagnosticar, por eso siempre tiene que venir derivado de su médico, pediatra, neurólogo, tiene que ser del especialista que trata al paciente recomendar que haga equinoterapia”.

¿Cuándo nació este tipo de terapia?

Un punto importante es saber cuál es su origen y beneficios, a lo cual la instructora comentó que “las terapias con caballo vienen desde las épocas de la guerra hace miles de años, en la época de los romanos se rehabilitaba a las personas que volvían de la guerra con caballos, y antes también. La idea en esa época cuando una persona perdía un miembro en una guerra hacían la rehabilitación con caballos, después estudiando se vieron los beneficios que tiene este animal con respecto a su temperatura corporal, a su cadencia cuando caminan, todo el movimiento tridimensional que el caballo hace generan en el cuerpo humano un montón de estímulos”.

Álvarez Gómez agregó que “una persona paralítica que no puede caminar, cuando se sube a un caballo, este camina y el movimiento que hace es igual a la marcha del ser humano, entonces el cuerpo y la musculatura se mueven y la cadera y para esto hay que saber cómo sentar al paciente, pero se mueve el cuerpo del ser humano como si estuviera caminando, entonces todo el estímulo que recibe a través del sistema nervioso llega al cerebro y estimula tanto al cerebro como al sistema nervioso y la musculatura como si la persona caminara, por eso es importante, porque no es solo el hecho de subir al caballo y la parte emocional, sino que hay una parte física a través del movimiento y el calor que genera beneficios en el cuerpo”.

¿Cuándo se pueden ver resultados positivos?

Algunos de los interrogantes dan este tipo de terapias, es en cuánto tiempo se pueden ver resultados, a lo que la especialista argumentó que “es rápido y depende del paciente, porque no es lo mismo una persona que tiene una parálisis general que alguien con una hemiparesia, o alguien que viene por autismo, pero en un mes o dos ya se ven mejoras. Estuve con chicos autistas que no te hablaban o no te miraban, y en dos meses logramos que miren y tararean una canción, o los chicos vienen con una hemiparesia que tiene la mitad del cuerpo con menos movilidad, lo que genera que los músculos se vayan achicando y se empiezan a deformar los miembros, se acortan los músculos y con el calor del caballo y los ejercicios, logramos que los chicos puedan mover esos miembros, comenzar a usar la mano en dos o tres meses”.

“Es tan agradable conectarse con el animal, estar al aire libre porque esos chicos tienen un montón de terapia en muchos consultorios, entonces de golpe uno los sube a un caballo al aire libre, conectado con la naturaleza, el sol, a través del juego, porque todas las terapias son a través del juego con los niños, y los predispone de otra manera y toda esa parte también ayuda un montón”, agregó.

Equinoterapia: ¿Cómo tiene que ser el caballo?

Si bien la terapia tiene como protagonista a un caballo, poco se sabe sobre cómo tiene que ser animal para realizar la recuperación, a lo cual, Álvarez Gómez argumentó que “lo principal es el carácter, tiene que ser dócil, en general los caballos jóvenes tiene mucha energía y tendría que ser un caballo no viejo, pero que tenga ya una edad donde el carácter lo tenga más asentado y hay que ver el tamaño del caballo, por el ritmo que tiene el animal cuando camina, la cantidad de pasos que da, es lo que influye en el cuerpo de un paciente. Entonces un caballo chiquito da pasos muy cortitos y eso significa mucho estímulo y un caballo grande da pasos grandes y los estímulos son más distanciados, lo ideal es un caballo mediano”.

La instructora agregó que “el caballo tiene que estar a una altura donde lo pueda sostener porque hay chicos que hay que ir llevándolos y después adiestrarlos, porque jugamos con pelotas, aros, elementos para hacer ejercicio y el caballo tiene que ser supermanso, tiene que tener una mansedumbre de saber estarse quieto si trabajamos. En las clases lo ideal es trabajar siempre en movimiento, que el caballo siempre camine, más camina, más estímulo va a recibir el paciente, pero si tenemos que trabajar de parado o con los chicos de abajo para que ellos los acaricien, el caballo tiene que ser una estatua o se tiene que quedar quieto y eso depende la mansedumbre que tenga”.

Ante todo, un instructor que sepa del tema

Álvarez Gómez finalizó diciendo que “es clave que una persona sepa de caballos tanto para participar en la clase, para llevar el caballo de tiro o ser la persona que esté al lado, siempre tiene que haber una persona en el equipo que sepa de caballos, es muy riesgoso si no es así, tiene que saber y si trabajamos con un caballo tenemos que saber manejarlo. Hay gente que sabe de la salud o hace cursos, pero nunca estuvo con caballos o aprendió en el curso y no es fácil, porque un dolor puede hacer que un caballo esté enojado, entonces tenés que fijarte antes de la clase si el animal tiene algún dolor en el lomo o una pata, limpiar los cascos y por ahí no te das cuenta, y el caballo tiene un dolor y cuando venís con el chico se enoja, eso es prever”.

No hay que olvidarse que antes de iniciar este tipo de terapia alternativa, es recomendable que un profesional de la salud corrobore la necesidad de llevarla adelante, aunque ya está confirmado que mejora la calidad de vida de una persona.

Equinoterapia: petición para que salga una ley

Uno de los pedidos que se viene haciendo desde hace años, es un ente que regule esta actividad, ya que aún no existe una ley al respecto.

“Se hizo una campaña grande en 2018 que salieron algunos famosos por una ley nacional de equinoterapia, presentaron el proyecto, pero nunca llegó al Congreso. Siempre se pide, pero no hubo ningún diputado que la encare seriamente y la mayoría de las obras sociales no lo cubren, y los padres lo pagan de manera particular y hay muy pocas obras sociales que lo cubren, ahora inclusive para que cubran tienen que hacer muchos trámites”, dijo la instructora.

La especialista agregó que “la mayoría de los centros están cobrando así ahora, porque tiene que presentar recursos de amparo y a la familia le pasa con casi todas las terapias, que pagan a los prestadores tarde las obras sociales, y entonces tiene que estar haciendo miles de gestiones, y para un padre que encima tiene la carga de tener un chico discapacitado, miles de terapias y para todas tiene que luchar con la obra social, llega el momento que lo toman como algo recreativo y lo pagan particular”.

POR G.A.

 

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