La Senadora nacional del Frente de Todos por la provincia de Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, planteó un proyecto de ley al Senado de la Nación para prohibir que los empleadores llamen a sus empleados fuera del horario laboral, por temas relacionados con el trabajo.

La iniciativa tiene como propósito que los trabajadores no reciban órdenes de sus jefes por fuera del horario laboral, si bien mantiene las ocho horas por día "como máximo" o las 48 semanales, según lo establece el informe puesto en análisis en la Comisión de Trabajo y Previsión Social, bajo la presidencia de Juliana Di Tullio.

 

 


En términos precisos, el proyecto impulsado desde el oficialismo sostiene que "entre el cese de una jornada de trabajo y el comienzo de la siguiente quedará prohibido el envío de directivas, consignas y solicitudes de actividades adicionales por medios tales como correos electrónicos, mensajes u otras herramientas tecnológicas".

La senadora analizó la iniciativa desde la casa de leyes y consideró que ante el crecimiento trabajo home office y la exposición a las nuevas tecnologías de comunicación, el trabajador, en ciertos casos, "está atado aún más a su puesto de trabajo". En ese sentido, la legisladora sostiene que con este suceso se han "flexibilizado" en mayor medida "las condiciones laborales de los y las trabajadoras".

Los detalles del proyecto de ley que no quieren los jefes

El objetivo principal implicará resguardar la salud del empleado, que a partir de la disposición de material informativo y tecnológico para realizar tareas laborales fuera del espacio laboral, puede "dañar su vida privada".

"Los trabajadores que se conectan a distancia, a cualquier hora de cualquier día, con el riesgo evidente de incumplir los tiempos de descanso diarios o semanales, lo que afecta de lleno la protección de su salud, recreación y lazos afectivos", sentenció la legisladora del Frente de Todos nacida en Mendoza.

El antecedente más remoto a esta situación tiene lugar en la casa de leyes de Portugal, donde aprobaron el proyecto para que quede totalmente prohibida las llamadas de los empleadores a sus trabajadores. La única excepción tiene que ver con el surgimiento de alguna circunstancia excepcional. Además, dieron el visto bueno para que las empresas se hagan cargo de los costos de electricidad y servicio de internet del trabajador que realice tareas desde el hogar

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