Covid-19: el largo de los dedos podría asociarse a cuán grave afecta la enfermedad a cada persona
Científicos británicos que examinaron el tamaño de las manos de más de 150 personas, entre ellos pacientes de coronavirus, detallaron que los niveles altos de testosterona y de estrógeno podrían estar relacionados a los síntomas más severos de la patología.
Investigadores de la Universidad de Swansea, en Reino Unido, detectaron que la longitud de los dedos muestra un vínculo con los niveles de hormonas sexuales de una persona y a su vez, éstos podrían jugar un papel clave en la forma en que los pacientes contraen coronavirus.
En un nuevo estudio publicado en la revista especializada Nature, los cientifícos revelaron los sorpredentes resultados al examinar la presencia hormonas sexuales antes del nacimiento y en la pubertad con la tasa de hospitalizaciones por COVID-19.
Así concluyeron que las personas con dedos meñiques cortos “feminizados” en comparación con sus otros dígitos terminan sufriendo casos más graves de esa enfermedad, mientras que las personas que tienen diferencias de tamaño entre los dedos de la mano derecha e izquierda corren un riesgo aún mayor.
Advirtieron también que es más probable que los ancianos y los hombres puedan requerir atención urgente, lo que llevó a los científicos a preguntarse si los niveles de testosterona juegan un papel en la gravedad de la enfermedad.
Para ello, el equipo analizó las proporciones de tamaño de los dígitos 2, 3, 4 y 5 en las manos de más de 150 personas, de los cuales 54 eran pacientes con coronavirus. Estos resultados muestran que las diferencias más grandes entre las proporciones de las manos de cada persona tenían una conexión con un caso más grave de COVID-19.
“Nuestros hallazgos sugieren que la gravedad de la COVID-19 está relacionada con niveles bajos de testosterona y posiblemente niveles altos de estrógeno tanto en hombres como en mujeres”, indicó el profesor John Manning, uno de los autores del estudio y especialista de deportes aplicados, tecnología, ejercicio y medicina de la Universidad de Swansea en el Reino Unido.
En ese sentido, remarcó: "Esto es significativo porque si es posible identificar con mayor precisión quién es probable que sea más propenso a tener COVID-19 grave, ayudaría a orientar los procesos de vacunación. Las diferencias de derecha a izquierda en las proporciones de dígitos pueden ayudar en este sentido”.
“La investigación ayuda a aumentar la comprensión de COVID-19 y puede acercarnos a mejorar el repertorio de medicamentos antivirales, lo que colabora en acortar las estadías en el hospital y reducir las tasas de mortalidad. La muestra es pequeña pero el trabajo en curso incrementó la participación de otros individuos. Esperamos informar más resultados en breve”, concluyó Manning.

