Una opción de escapada diferente se encuentra a pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, es de fácil acceso por una ruta nacional y permite pasar horas de diversión en familia con la posibilidad de encontrar fósiles de miles de años atrás. 

Sobre el kilómetro 48 de la Ruta Nacional 3 se encuentra la reserva Francisco P. Moreno, una superficie de 25.000 metros cuadrados donde se lleva a cabo el proyecto “Marcos Paz, tierra de mastodontes”, impulsado por el municipio local años atrás.

 

El mismo surgió a partir de la aparición de fósiles de mastodontes que vivieron en la era Cuaternaria. Esta área presenta más de novecientos tipos de fósiles y los hallazgos que se dieron en este lugar despertaron gran interés en el ámbito científico.

Entre otros hallazgos, en la reserva se descubrió una especie nueva de cóndor prehistórico, el Pampagysps Imperator, conocido como el emperador de las pampas. También se encontraron ostras marinas fosilizadas y, cerca de ellas, los restos milenarios de caballo. 

Los interesados en visitar esta reserva, que tiene un suelo de más de 8.000 años de antigüedad, tienen la posibilidad única de encontrar fósiles durante el recorrido, algo que atrae tanto a grandes como a chicos, debido a la gran cantidad que hay en el lugar. 

También, a pocos kilómetros de la reserva, se encuentra el Museo de Ciencias Naturales "Lucas Kraglievch", otra de las visitas obligadas en Marcos Paz para los interesados en la materia, ya que exhibe algunos de los fósiles que fueron encontrados.  

Las dos grandes atracciones de Marcos Paz para conocer la historia bonaerense

En este marco, tanto la reserva como el museo permiten realizar un recorrido por las edades de Tierra y conocer la megafauna que habitó las tierras de la provincia de Buenos Aires hace miles de años. 

Los recorridos por la reserva se realizan con un guía especializado, encargado de describir y detallar los restos encontrados. Además, está disponible un anexo que explica cómo y cuál es el trabajo que realizan los paleontólogos. 

Por su parte, el museo contiene espacios de astronomía y zoología que fueron reacondicionados para las visitas, además de su sala de paleontología. Se espera también la posibilidad de realizar talleres de preparación de fósiles y de paleo de manualidades. 

 

Marcos Paz, de esta manera, es una visita obligada en la provincia de Buenos Aires y una opción para las vacaciones de invierno venideras. Atesora una gran riqueza de valor científico que invita a los interesados a conocer un poco más sobre la historia del territorio bonaerense.

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