A María Inés Rivero se la recuerda por su radiante y conquistadora belleza en las revistas de mayor prestigio internacional y las pasarelas más famosas del mundo. Aquella cordobesa que desde su temprana juventud soñó con convertirse en una servidora de la moda alcanzó el brillo y el reconocimiento que pocas habrían logrado, pero en el presente, afronta una situación que cambió su suerte y el maravilloso camino que construyó a lo largo de los años.

Tenía solo 14 años cuando dio sus primeros pasos como modelo en shows de moda de su provincia, pero incluso para aquel entonces, sobresalía con su presencia. Fue entonces cuando atrajo la atención de un emblema de la moda y formadora de beauties en la escuela de Mannequins: Chicha Osorio.

María Inés Rivero nació en la capital de Córdoba en 1975, y actualmente tiene 46 años.

El asesoramiento y el trabajo constante con la socialité cordobesa le permitió llegar a una Buenos Aires competitivamente feroz en su rubro, pero Rivero se abrió paso como una experta. Poco tiempo después viajó a París, y desde entonces, las puertas de los estudios y escenarios más extravagantes del mundo se abrieron ante sus pies. Karl Lagerfeld, John Galliano, y Victoria’s Secret, fueron algunos de los grandes títulos que enaltecieron su currículum y por el cual ganó fama internacional.

 

Antes de su duro presente, al que ya llegaremos, Inés Rivero le permitió a su corazón darse el gusto de enamorarse y apreciar la compañía de algunos compañeros románticos que marcaron su vida. El primero de ellos fue Alé de Basseville, un excéntrico fotógrafo francés con quien tras sentir el flechazo se casó con solo 19 años. El matrimonio no duro mucho, y años más tarde, la exmodelo conoció a otro hombre, el financista cubano Jorge Mora, a quien le dio el sí sobre el altar. Antes de volver a separarse, en el 2004, Inés tuvo a su única hija, Maia. El tercero que le prometió amor incondicional hasta sus últimos días fue Ernesto Estrada, un empresario ecuatoriano con el cual mantuvo un matrimonio de 10 años.

Inés Rivero firmó contrato con Victoria's Secret en 1998 y mantuvo sus "alas" durante 4 años. Fuente: Hola! Argentina
La modelo Inés Rivero forjó una gran amistad con John Galliano durante su período laboral en París. Fuente: Hola! Argentina

Su hija Maia, con quien comparte una relación muy sana y estable, eligió un camino diferente al de su madre, pese haber heredado su enorme belleza. Tras finalizar sus estudios secundarios, inició una especialización universitaria en Economía, Política y Filosofía en la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.

¿Qué le pasó a Inés Rivero?

Su vida se transformó a partir del 2019, cuando a la par de la depresión que le provocó la partida de su hija hacia la universidad, los médicos le diagnosticaron una esclerosis múltiple.

"Después de leer acerca de la enfermedad, exploté. Estaba asustada y no podía reconocerlo", reveló Rivero a La Nación.

A partir del éxito de su carrera como modelo, Inés Rivero se había mudado a uno de los barrios más caros y bonitos de la ciudad estadounidense de Miami. Mantenía una vida repleta de lujos, realizaba actividad física de forma variada y constante, acudía a clases de polo y equitación, y disfrutaba de muchos otros placeres que enriquecían sus días. Esta noticia, fue un baldazo de agua fría que cambió todo.

En una entrevista que mantuvo con la periodista María Güiraldes para La Nación, explicó cómo se había dado cuenta de los primeros síntomas de su enfermedad: “Lo primero que noté fue que, cuando levantaba pesas, tenía que hacer más fuerza con el brazo derecho que con el izquierdo. Después, empecé a sentir unos calambres fuertes en el pie derecho y se me resbalaban cosas de la mano derecha. Tenía menos reflejos, no podía nadar en línea recta, el párpado derecho me temblaba bastante”, explicó la exmodelo. A medida que sus preocupaciones iban en aumento, consultó a un neurólogo recomendado. “En un principio minimizó” lo que ella le decía, pero gracias a sus insistencias, logró que le realizara una resonancia magnética, donde aparecieron los primeros indicios.

“Salió una lesión en el cerebro y me mandó hacer un relevamiento del sistema nervioso central. Ahí apareció la segunda lesión: en la espina dorsal. Los resultados me los dio mi clínico, porque este primer neurólogo me resultó bastante desprolijo. Sacó el informe del sistema y me lo leyó por teléfono: ‘Esclerosis múltiple’, afirmó al pasar, ¡como si estuviera hablando de una laringitis!”, expresó.

Inés consideraba que era una “afortunada” porque se lo habían descubierto de forma temprana, y dio más detalles de su condición: “tengo dos lesiones: una en la parte posterior izquierda del cerebro y otra en la espina dorsal", afirmó. Asimismo, resaltó que la enfermedad se encontraba en remisión. “Está latente, como dormida”, aclaró, al tiempo que señaló que la menopausia podría despertarla.

Inés comparte mucho tiempo con su única hija, Maia.

Actualmente, se atiende con el doctor Saud Sadiq, una eminencia en esclerosis múltiple de Nueva York, a quien llegó a contactar gracias a la ayuda de Jorge Mora, el padre de su hija, quien al enterarse no dudó en prometerle al “mejor especialista”.

En tanto, la famosa modelo asegura sentirse incómoda cuando la consideran una “referencia” de lo que conlleva la enfermedad, ya que insiste en que mucha gente que conoció en el último tiempo manifestaba síntomas mucho más graves y fuertes que ella. “Hasta me resulta incómodo decir que yo también la tengo. Si bien el panorama puede cambiar, tengo suerte de estar en este estadío. En mi caso, la esclerosis múltiple se ve muy poco”, sentenció.

Por un lado, Inés afirmó que no tuvo que cambiar su dieta alimenticia, ya que desde su juventud se alimenta “a base de productos orgánicos”, pero detalló que sí hubo varios cambios en sus hábitos y actividades diarias.

 

“Siempre fui muy activa y sigo igual. Dejé de andar a caballo para no arriesgarme y, por recomendación médica, incorporé yoga y meditación. Estoy haciendo el profesorado en un estudio en el Design District y medito todas las mañanas”, expresó.

Rivero afrontó la noticia de su diagnóstico y el tratamiento en plena pandemia del coronavirus, y determinó que fue “el peor año de su vida”: depresión, fatiga, y pocas ganas de vivir fue lo que atravesó la modelo en estos duros tiempos. Sin embargo, siempre optimista y resiliente, declaró: “El día que me dijeron que tenía esto, pensé: 'Gracias a Dios'. El diagnóstico me permitió establecer cuáles iban a ser mis próximos pasos. La esclerosis múltiple me sacó de la depresión y me dio un rumbo. No sé si voy a terminar enseñando yoga, en el estudio me quieren tomar como profesora, les encanta mi personalidad”.

Actualmente, se encuentra en pareja con John Boord, de 53 años, “mitad norteamericano y mitad español, y padre de cuatro chicos”. Con él inició un romance luego de su separación con Estrada.

Lo que más aprecio de él es lo amada que me hacer sentir. Le conté de la enfermedad cuando aún no estábamos juntos y me dijo: 'No estás sola. Te voy a ayudar en todo lo que necesites'. Por primera vez estoy con alguien que sé que está ahí para mí. Es buen padre, buen amigo y muy buen novio”, determinó.

En cuenta oficial de Instagram, Inés Rivero comparte momentos de su vida diaria y profesional, recuerdos de su pasado en las pasarelas, y dulces imágenes del cariño que recibe de su novio y su hija. Además, aprovecha sus 19 mil seguidores para concientizar sobre la enfermedad e incentivar a los usuarios a que se realicen estudios médicos anuales para prevenir complicaciones de salud. 

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