INFORME ESPECIAL

Hogares y adopción: esperar por una familia

Los tiempos de la justicia muchas veces juegan en contra.

Adoptar siempre fue una opción para las familias que no podían tener hijos de manera biológica. Si bien hoy en día los avances en la ciencia ofrecen un abanico amplio para poder concebir, la adopción sigue siendo una alternativa para hombres y mujeres, incluso, que llevan adelante la idea de conformar una familia monoparental. Pero alrededor de la adopción hay mitos y miradas románticas: el mero hecho de tener amor para dar no alcanza, y menos si entendemos que del otro lado hay seres con una primera infancia dura a cuestas. En el medio de los extremos que deben unirse están la Justicia y los hogares donde los menores recalan luego de ser excluidos de sus casas por motivos diversos aunque con un factor común: la vulneración de sus derechos elementales.

"Que un niño, niña o adolescente entre a un hogar es la última medida que se toma. Antes que se los separe de su familia se deben hacer cosas previas. Y esto nace desde que Argentina suscribió a la ley 26.061 que tiene por objeto la Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes que se encuentren dentro del territorio, a quienes se les reconocen ciertos derechos mínimos y garantías. A raíz de esa ley nacional, las diferentes provincias tienen que ajustar sus órganos internos para cumplimentarla: puntualmente en Capital Federal es el Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes el que reúne los órganos necesarios para que se garanticen esos derechos", describe en diálogo con Crónica Denise Slucki, abogada especializada en niños, niñas y adolescentes.

Las escuelas, hospitales y fuerzas de seguridad tienen línea directa para denunciar los hechos que ponen en peligro a los menores; allí se empieza a encender el motor del complejo entramado para resguardar a esos chicos. "Lo primero que se va a tratar es de hacer todo lo posible para que los pibes no sean separados de sus familias. Lo primero es recomponer el vínculo familiar, revincular. Pero cuando no se puede, la Defensoría y el Consejo de Derechos resuelven tomar una medida excepcional. En provincia se le dice medida de abrigo, que tiene un tiempo máximo de 90 días". Allí empieza a intervenir la Justicia porque aparece la Defensoría de Menores e Incapaces y los juzgados de familia. Ahora bien, ¿qué pasa luego de 90 días cuando el menor no vuelve con su familia ni está decretada su adoptabilidad? "Se dicta una cautelar de no innovar que significa que no cambia su situación, no se los restituye ni se toma otra medida. Y esto es un problema porque después los chicos crecen y se complica la chance de ser adoptados".

Fernando, miembro de Militamos Adopción, cuenta que el trabajo que realizan desde esta organización es concientizar y al mismo tiempo desmitificar lugares comunes de la adopción enquistadas en la sociedad. "En primer lugar es mentira que no se puede adoptar en Argentina. Sobre quiénes pueden adoptar, hay familias monoparentales, parejas heterosexuales y homosexuales. Te anotás con requisitos básicos, pasás por evaluación del juzgado y luego vas al registro único de adopción, que es nacional. Ahí decidís edad, si adoptas con algún grado de discapacidad, etc. Acá el tema es que el 85% pone de 0 a 3 años", detalla. A junio de este año, la Dirección Nacional de Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos confirma que hay 2.703 legajos de familias que se ofrecen como adoptantes. La mayoría busca la franja etaria mencionada, disminuyendo considerablemente las familias que buscan mayores de diez años.

"La disponibilidad adoptiva significa que cuando un niño está expuesto a un peligro, se lo retira de esa familia biológica, se hace evaluación a ver si se lo puede revincular y si no ya son judicializados. De ahí van a hogares donde esperan que la justicia de familia intervenga. Cuando queda firme la sentencia no puede volver más a su familia biológica. Es un mito eso de que puede aparecer la familia al tiempo y llevárselo", agrega Fernando. "Desde la organización buscamos desactivar este tipo de cosas instaladas y también desromantizar la adopción. Tengo mucho amor para dar, dicen, pero con amor no alcanza y sin amor no se puede, decimos acá", finaliza.

Esta nota habla de: