Supieron revolucionar el mercado hace más de diez años, pero lo lograron a través de publicidad engañosa. ¿Qué fue de las pulseras Power Balance y su mágico poder para equilibrar a las personas?

Eran unas pulseras hechas de plástico común y corriente, pero lo interesante y lo que logró captar la atención de distintas personas era que dentro de ellas había hologramas, los cuales supuestamente emitían unas frecuencias determinadas que beneficiaban al usuario, restaurando el equilibrio electromagnético y alineando la frecuencia de las células con las de la pulsera. 

 

La realidad es que no había especialistas que supieran explicar esto y por esta razón el equipo de marketing procedía a convencer a las personas a través de pruebas y con frases del estilo de “mejor equilibrio”, “mayor rendimiento”, “mejoras en el tiempo de recuperación”, “mayor flexibilidad”, “ayuda contra el estrés”.

La pulsera, que se conseguía en Estados Unidos por 30 dólares, contó con un éxito arrasador gracias a que lograba incrementar la fuerza y el equilibrio natural del cuerpo, según afirmaba en su publicidad la empresa Power Balance. 

 Las pulseras Power Balance se volvieron furor hace varios años y revolucionaron el mercado a través de una estafa.
Las pulseras Power Balance se volvieron furor hace varios años y revolucionaron el mercado a través de una estafa.

En un principio, ilusionados y asombrados por este nuevo producto, millones de personas al rededor del globo salieron en busca de las famosas pulseras. Sin embargo, la desilusión llegó más rápido de lo esperado cuando los efectos que la compañía prometía en la salud de las personas, no ocurrían. 

Un estudio hecho en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, en la cual participaron 79 voluntarios, reveló que las pulseras ni siquiera creaban un efecto placebo en el usuario, por lo que quedo confirmado que todo era un engaño.

En esta línea, las personas se sintieron estafadas luego de que Power Balance admitiera que las mismas no poseen ningún beneficio de los que prometía.

 

“Hemos asegurado en nuestra publicidad que las pulseras Power Balance mejoran la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad. Admitimos que no hay pruebas científicas creíbles que apoyen nuestras afirmaciones y, por tanto, hemos incurrido en conducta engañosa en contra de la sección 52 de la Ley de Prácticas Comerciales de 1974”, informaron en los medios locales.

En 2011, la compañía se declaró en quiebra luego de hacer frente a una demanda colectiva por “publicidad engañosa”, por la cual tuvo que pagar 57,4 millones de dólares a los clientes estafados en Estados Unidos.

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