Ni Mar del Plata ni Tandil: 3 destinos cerca de CABA que son ideales para descansar y disfrutar del atardecer
La caída del sol no solo regala postales ideales para fotografiar, sino que también invita a vivir un momento de tranquilidad y conexión con el asombroso entorno natural que rodea a estas bonitas localidades bonaerenses.
No se puede negar que los atardeceres son una de las maravillas naturales más amadas por grandes y chicos. Sin embargo, hay destinos argentinos donde se convierte en un verdadero espectáculo, donde el cielo se tiñe de colores sorprendentes e invita a disfrutar de una experiencia única.
Si bien muchos piensan que las mejores puestas del sol están sobre la Costa Atlántica o las sierras bonaerenses, los lugares más asombrosos son lagunas. Mientras algunas de ellas son clásicos de las escapadas, otras son un completo “secreto” a descubrir.
Tres destinos donde los atardeceres son un “viaje alucinante” 1. Lobos, una clásica escapada que regala hermosas puestas de solEsta localidad está ubicada a poco más de 110 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y se puede llegar en auto a través de las Rutas Provincial N.º 41 y Nacional N.º 205, aunque también se accede a partir del transporte público por un precio mucho menor.
En caso de no poseer un vehículo propio, existe la posibilidad de tomarse el servicio a Moreno del Ferrocarril Sarmiento (barrio de Once, CABA) hasta la localidad de Merlo. Luego, hacer el trasbordo con el ramal que se dirige a Lobos. El Tren Roca también cuenta con un ramal que une Cañuelas con Empalme de Lobos y se presenta como una opción práctica.
El principal atractivo es la laguna, en donde se puede llevar a cabo un pícnic, caminatas, observaciones de aves, realizar un vuelo de bautismo en planeador, pasear en bote y practicar deportes acuáticos como remo, kayak, kitesurf y windsurf. Además, sobre la costanera hay lugares para comer, clubes y campings.
Gracias a la ubicación geográfica, cada tarde, sus cielos se convierte en una película repleta de colores que invitan a desconectarse de todo el estrés de la ciudad mientras se degustan de unos ricos mates o algún tradicional plato regional.
Es un pequeño pueblo que está situado al noreste de la localidad de Guaminí, en la provincia de Buenos Aires, a unos 450 kilómetros de Capital Federal, por lo que el viaje estimado es de 6 horas aproximadamente.
Hay que tomar la Autopista Ezeiza - Cañuelas y continuar por la Ruta Nacional 205 hasta Unzué, punto donde se empalma con la Ruta Provincial 65 hasta el acceso a Bonifacio en Guaminí. Finalmente, manejar otros tres kilómetros hacia la Avenida San Martín y se encontrará el destino.
Una de las atracciones más relevantes es el Balneario Laguna Alsina, que cuenta con una extensión aproximada de 5.700 hectáreas. A su largo, se puede encontrar un amplio recreo público para pasar el día y disfrutar de un rico asado, ya que posee fogones y la famosa área de pesca.
La “Isla Los Chañares” es otro de los sitios más recomendados para visitar, puesto que es una reserva provincial que cuenta con pastizales, matorrales y bosquecitos de chañar, así como con un importante valor arqueológico. Asimismo, se podrá tomar baños en la laguna de agua dulce.
Esta preciosa laguna está ubicada en el partido de Trenque Launquen y se presenta como una alternativa perfecta para una escapada de pocas horas, porque está a solamente a cinco horas de viaje desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, el recorrido hasta allí es muy sencillo.
Para llegar hasta el pueblo, se debe tomar la Ruta Nacional 5 y luego un desvío por un camino rural que aparece al costado, a la altura del kilómetro 422. Además, a lo largo del trayecto, se pueden ver diferentes paisajes que enamoran a primera vista.
Hay que destacar que sus aguas saladas cubre más de 25.000 hectáreas y es verdaderamente llamativa. Un dato importante, para las personas a las que no les gusta ir a los lugares súper turísticos o que son frecuentados por muchas personas, es que no recibe mucha gente por su carácter de “poco conocido”.
Como en el caso de las lagunas anteriores, cada tarde regala unas imágenes alucinantes. Sus cielos se “pintan” de diferentes tonalidades de naranja, amarillos y lilas. Los locales recomiendan subir a alguna embarcación para tener una mejor vista del espectáculo.

