Escapada: el portal serrano para reconectar con lo esencial entre aguas turquesas
Un rincón "poco concurrido" que sorprende con paisajes inolvidables y experiencias que invitan a desconectar de la rutina.
Existe un destino que sorprende por su equilibrio entre naturaleza, historia y propuestas recreativas. Ideal para quienes buscan desconectar sin alejarse demasiado, este rincón serrano ofrece experiencias para todos los gustos.
Con paisajes que combinan ríos, sierras y antiguas huellas mineras, se presenta como una escapada perfecta para disfrutar en cualquier época del año, ya sea en plan aventura o simplemente para descansar rodeado de aire puro.
Un refugio de aire puro ideal para cortar con la rutina
La Calera es una ciudad serrana ubicada en la provincia de Córdoba, reconocida por su entorno natural, su historia minera y su cercanía con la capital.
Rodeada de paisajes de sierras y atravesada por cursos de agua cristalinos, este destino se consolidó como una de las escapadas favoritas para quienes buscan combinar descanso, aventura y cultura en un mismo lugar.
Se encuentra a solo 18 kilómetros de la ciudad capital, lo que la convierte en una opción ideal para una salida de fin de semana o incluso una visita en el día.
Se puede acceder fácilmente en auto a través de la Ruta Provincial E-55, bordeando el lago San Roque, o por la Ruta Nacional 20, una vía rápida y directa que conecta con la capital provincial.
Además, su ubicación estratégica la sitúa muy cerca de otros destinos turísticos destacados como Villa Allende, Unquillo y Río Ceballos, todos dentro del corredor de las Sierras Chicas. También es un punto de partida ideal para explorar el Camino de las Altas Cumbres o continuar hacia el Valle de Punilla.
El entorno natural de La Calera es uno de sus grandes protagonistas. La geografía combina sierras de perfil suave, quebradas, vegetación autóctona y antiguos sectores de explotación minera que hoy forman parte del paisaje.
Uno de los imperdibles es Laguna Azul y Ola Park, un antiguo yacimiento minero que fue transformado en un centro recreativo con impactantes aguas turquesas.
La Calera ofrece una propuesta diferente, donde se pueden practicar actividades como wakeboard, buceo y kayak, además de disfrutar de un parque acuático inflable gigante de más de 2.500 metros, ideal para todas las edades.
Para quienes prefieren el contacto directo con la naturaleza, la Reserva Natural Bamba es un escenario perfecto. Allí se pueden realizar caminatas, trekking y recorridos en mountain bike, en un ambiente de tranquilidad rodeado de flora y fauna autóctona.
Los balnearios de La Calera son otro de los grandes atractivos. Lugares como Diquecito, el dique Mal Paso y el paraje La Olla ofrecen espacios ideales para pasar el día junto al río, refrescarse en aguas claras y disfrutar del entorno serrano. Son puntos elegidos tanto por locales como por visitantes en temporada alta.
El recorrido histórico y cultural de La Calera permite conocer el pasado que dio origen a la ciudad. La Capilla Vieja, construida en 1727, es una de las edificaciones más antiguas y está vinculada a la presencia jesuítica en la región.
El Museo de la Cal, ubicado frente a la antigua estación de tren, invita a descubrir el proceso productivo que marcó la identidad local. También se destacan el Molino Doble, con sus ruinas del siglo XVIII, y la Usina Molet, hoy convertida en Museo de la Electricidad.
En materia gastronómica, la propuesta es simple, pero muy valorada. Los lomitos son el plato estrella y forman parte de la identidad culinaria local. Restaurantes y paradores ofrecen versiones abundantes y sabrosas, ideales para recargar energías después de un día de actividades.
La combinación de naturaleza, historia y propuestas recreativas hace que este destino funcione durante todo el año. En verano, el río y los balnearios son protagonistas; en invierno, el paisaje serrano y la tranquilidad invitan al descanso.

