Alquileres a 100 "lucas" y almuerzos "gasoleros": cuánto cuesta irse de vacaciones a la playa
Entre alquiler y carpa, un dolor de cabeza; los churros, un gusto posible.
En las playas de las diferentes ciudades balnearias, los turistas no solo deben “surfear” las olas, sino también los onerosos valores de los diferentes productos y servicios que suelen ofrecerse a metros del mar. Por esta razón, la billetera ya no tiene descanso ni en vacaciones, y alimentarse y resguardarse del sol en los diferentes puntos de la costa atlántica implica un costo que no está al alcance de muchos poder afrontarlo.
Aprovechar una jornada de sol y calor en la playa, desde muy temprano hasta el anochecer, representa uno de los grandes deseos y metas de los turistas, que concurren a los diferentes puntos de la costa argentina.
Sin embargo, esa misión no resulta simple de llevar a cabo, puesto que dos aspectos esenciales para ello, como protegerse de los rayos solares y alimentarse, implican costos que hacen sucumbir los bolsillos.
Dichos costos no solamente se caracterizan por su reciente encarecimiento, sino también por la amplia dispersión de valores, según el centro turístico y la diferencia de calidad del producto o servicio.
Una muestra de dicha variedad de precios se manifiesta visiblemente entre los balnearios del sur y el centro de Mar del Plata. Por ejemplo, el alquiler de una carpa oscila entre 8.000 y 15.000 pesos, según su ubicación y sus comodidades, que radican en la disponibilidad de piletas, canchas de fútbol y tenis, etc.
Similar tendencia experimentan los precios de los churros, que en ciertas zonas marplatenses se adquieren a 1.200 pesos la docena y 700 la media, mientras que en otras, a 1.700 y 900 respectivamente. Por su parte, un alimento tan tradicional de playa como el choclo se obtiene a 600 pesos, 100 pesos más que en diciembre de 2022, y superando el doble de los 250 pesos de venta del año pasado.
En el Partido de la Costa dicha exquisitez, muy requerida por los más chicos, cuesta 500 pesos, mismo valor por el que se compra un pancho. En tanto, los churros a 1.260 pesos y los licuados a 1.850 pesos están entre los productos de playa más caros.
Por su parte, las carpas parten de un costo de 7.000 pesos diarios, pero es frecuente alquilarla por 10.000 pesos. Pero se ofrecen promociones por quincena, entre 80.000 y 90.000 pesos, en Mar del Tuyú y Costa del Este, que resultan ser más rentables que por día.
A la hora de almorzar, los menús más accesibles en costo rondan los 2500 pesos con bebida, en las diferentes ciudades balnearias.
Es decir que una familia tipo, matrimonio y dos hijos, necesita 10.000 pesos para un almuerzo “gasolero”, y teniendo en cuenta algún antojo, que es común que surja en un día de playa, pueda implicar otros 2.000 pesos como mínimo, sumado al alquiler de una carpa, debiendo en total desembolsar al menos unos 20.000 pesos diarios en el parador de turno, siendo benevolentes.
A ese total “playero” se le debe añadir los valores de alojamiento, que rondan los 75.000 en el alquiler de monoambientes, 100.000 dos ambientes, y 140.000 para tres ambientes. Pero en algunos puntos turísticos rentar una casa puede ascender a 300.000 pesos. Por otro lado, una habitación doble en un hotel oscila entre 7.000 y 15.000 pesos.
Una cadena de gastos que desencadenan cierto malestar de los vacacionistas, como, asimismo, diferentes estrategias económicas, pero que al mismo tiempo no constituyeron un impedimento para una mayor demanda turística.
En el caso del Partido de la Costa se registró un incremento de 6.200.000 visitantes, en comparación con el año pasado, alcanzando el 85% de ocupación hotelera en este mes.
Por M. R.

