"La esperanza es el sueño del hombre despierto", Aristóteles
Se trata de una reflexión que apunta a cómo las personas afrontan sus deseos en su vida cotidiana.
"La esperanza es el sueño del hombre despierto", es una de las reflexiones aristotélicas más profundas en lo que respecta a la filosofía clásica, el rol de las personas y cómo actúa la esperanza como una fuerza activa.
Aristóteles consideraba que la búsqueda de la felicidad es el fin último, como una de sus máximas que fue citada a lo largo de la historia por la capacidad que tenía para motivar a las personas a no quedarse quietas.
Quién fue Aristóteles y cómo impactó a la filosofía
Aristóteles fue uno de los filósofos y pensadores más importantes de la historia. Nació en el año 384 a. C. en Estagira, Macedonia (Antigua Grecia). Se convirtió en uno de los discípulos que tuvo Platón y se desempeñó como maestro de Alejandro Magno.
Fue el fundador del Liceo en Atenas, un centro de investigación y escuela filosófica, y lo han considerado como el primer gran empirista a lo largo de la historia. Aristóteles consideraba que el conocimiento comenzaba en la observación y no en lo abstracto como sus antecesores.
Sus enseñanzas establecieron las bases de la lógica, la biología, la política y la ética, enfocándose en el punto empírico, e influyeron profundamente en la filosofía de Europa durante varios siglos.
¿Qué había querido decir con esa frase?
"La esperanza es el sueño del hombre despierto" marcó a fuego a la sociedad occidental porque no plantea a la esperanza como una ilusión pasiva, sino como una fuerza activa y consciente.
Aristóteles apunta a que las personas se "despierten", es decir, que sean activas y persigan los sueños y las metas que establecieron a corto y mediano plazo, de una forma concreta y con determinación para poder lograr lo que desean.

