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¡Peligro! La megaminería está destruyendo a Río Negro

INFORME ESPECIAL El fracking, la extracción de minerales como oro y plata, y el proyecto hidrógeno verde constituyen las principales manifestaciones de la enorme avanzada contra la ecología rionegrina.

La escasez de agua, los derrumbes, la contaminación  y destrucción del medio ambiente constituyen algunos de los peligros más latentes que la megaminería representa en la provincia de Río Negro. Principalmente por los mecanismos que se emplean, en calidad y cantidad, por los cuales tanto los ciudadanos como las asambleas ambientales denuncian una sobreexplotacion de los recursos naturales en la provincia.

Justamente el fracking, la extracción de minerales como oro y plata, y el proyecto hidrógeno verde constituyen las principales manifestaciones de la enorme avanzada contra la ecología rionegrina.  En referencia a la primera, consiste en la extracción de hidrocarburos en reservorios no convencionales. Esta práctica es cada vez más habitual en la zona del Valle Río Negro. No obstante, dicho método implica “fracturar una capa de la superficie y se utiliza mucha agua y en un pozo no convencional puede desencadenar temblores y contaminación. Aunque las petroleras dicen que no es peligroso”, señaló Jorge Paulic, integrante de la Red Ecosocialista.

En cuanto a la exploración y posterior obtención de minerales, Leonardo Salgado, investigador del Conicet, detalló que “hay 2 grandes proyectos en Ingeniero Jacobaci , enfocado en la extracción  de oro y plata, y otro de uranio y vanadio en la zona de Valcheta”. Los aspectos más contraproducentes de ambas iniciativas extractivistas se reflejan, según Salgado, también docente de la Universidsd de Río Negro, en “la destrucción de grandes cantidades de roca usando sustancias tóxicas dado que el mineral está disperso. Esto afecta al paisaje porque se minan montañas enteras para extraer pequeñas cantidades”.

El argumento de este tipo de emprendimientos, o mejor dicho el justificativo al deterioro ambiental que genera consta en remarcar la creación de fuentes de trabajo. Pero en realidad sus plazos no exceden más de los 7 años en el caso del primero, y 13 años el segundo, “con el riesgo que la mina no se cierra nunca, y el impacto que deja es inmenso, dado los residuos sin tratar, canteras sin rellenar y eso nadie lo controla”, detalló el profesor universitario.

Tanto el fracking como la extracción de plata, oro y uranio requiere de un excesivo empleo de agua dulce, un recurso que ya escasea en diferentes puntos de la provincia. Al respecto, Paulic reveló que “es inmensa la cantidad de agua que usan, cuando hay barrios, localidades y ciudades enteras que no tienen, por ejemplo la línea sur pueblos de la Ruta 23, que une Bariloche con el mar. El Gobierno da permiso que a este uso”. El daño colateral de ello se cristaliza en la opción única y extrema que les queda a muchos vecinos de recurrir a las napas para extraer agua, ya contaminada por la misma actividad minera.

Por su parte, también emerge una propuesta que se autodenomina “hidrocarburo verde”.  En este sentido, Jorge describió que “no generaría efectos contaminantes de la capa de ozono. El método era extraer agua del mar, las sales que sobran generarían un efecto devastador en el Golfo San Matías,  uno de los puntos más atractivos de la provincia. Allí corre riesgo que la fauna marina se extinga”.

En cada una de estas acciones explotadores de recursos se requiere una gran cantidad de hectáreas.  Este factor, sumado a la gran demanda de agua, también atenta contra las economías de los productores rurales. Muchos de los cuales migran hacia los barrios más humildes de las grandes ciudades.

Por si fuera poco, la sobreexplotacion de recursos no es exclusiva de la minería, sino también del negocio inmobiliario con la forestación para su posterior extracción de madera, en la zona de la Cordillera, y en la deforestacion para la construcción de grandes complejos de alojamientos, en los principales puntos turísticos rionegrinos.

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