SALUD

Preocupación por el consumo excesivo de alcohol: especialistas advierten por baja en las consultas y aumento de internaciones

Expertos en salud manifestaron que existe una elevada prevalencia de esta adicción en Argentina, aunque pocas personas acceden a una consulta con especialistas para realizar tratamientos de recuperación.

El alcoholismo es una enfermedad que produce severos daños físicos y mentales, afecta no sólo al individuo, sino también a su entorno social. Esta adicción provoca numerosas internaciones en Argentina y tiene un profundo impacto en la salud pública. Pese a su elevada prevalencia, la cantidad de consultas relacionadas es sorprendentemente bajo, de acuerdo a especialistas en el área.

Las visitas a centros de salud suelen darse solamente en casos extremos, como el coma alcohólico o la hepatitis alcohólica. Y muchas veces no se llega a abordar el problema de fondo: el consumo excesivo de alcohol. 

"Esta falta de intervención temprana se debe, en gran parte, a la subestimación de la gravedad del alcoholismo en nuestra sociedad", explica el doctor Gabriel Arcidiacono (M.N. 117.135), jefe de la división de Toxicología del Hospital de Clínicas de la UBA

 

En el caso de los adolescentes, la situación es aún más preocupante. El cerebro continúa desarrollándose hasta la edad adulta, y el consumo excesivo durante esta etapa puede interferir en la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones y el control de impulsos.

Según el SEDRONAR, el 50% de los adolescentes que consumen alcohol lo hicieron de forma abusiva en el último mes, y el 78,7% comenzó antes de los 14 años. "El consumo en jóvenes no solo afecta su salud física, sino también su desarrollo social y psicológico", enfatiza Arcidiacono. 

De acuerdo a los especialistas, el consumo se clasifica en varias etapas: experimental, ocasional, habitual y, finalmente, la dependencia o alcoholismo. En esta última fase, el individuo pierde el control sobre su consumo, lo que afecta tanto su vida personal como laboral. "Incluso quienes se consideran bebedores sociales, aquellos que no beben a diario pero que se embriagan en situaciones sociales, están en riesgo", advierte el experto. Este tipo de consumo, aunque puntual, también puede tener consecuencias graves para la vida de las personas y su entorno.

 

 La edad de inicio promedio de consumo de alcohol es cada vez más baja, a los 13 años.
 La edad de inicio promedio de consumo de alcohol es cada vez más baja, a los 13 años.

En Argentina, el impacto es particularmente grave: se registran alrededor de 8.000 muertes anuales vinculadas al alcohol. Además, el país ocupa el segundo lugar en consumo de alcohol en América del Sur, con un promedio de 9,88 litros de alcohol puro por persona al año. Los hombres son los que más consumen, y la edad de inicio promedio es cada vez más baja, a los 13 años.

"Es alarmante la brecha entre el alto consumo de alcohol y la baja cantidad de personas que buscan ayuda", sostiene el especialista. Esto suele darse por negación o por el temor al estigma social. En este sentido, es fundamental reconocer los signos de dependencia, como la necesidad de consumir mayores cantidades para obtener el mismo efecto (tolerancia) o la aparición de síntomas de abstinencia, que pueden incluir temblores, ansiedad, náuseas y sudoración. 

"Esto es clave para prevenir un deterioro mayor en la salud del paciente", afirma. Es necesario que los médicos y los servicios de salud aborden el alcoholismo desde una perspectiva integral, trabajando en conjunto con otras especialidades y refiriendo a los pacientes a grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos (AA). "El trabajo interdisciplinario y la derivación a grupos de apoyo son herramientas clave en el tratamiento del alcoholismo", señala Arcidiacono.

Una situación frecuente es que, tras una internación por problemas relacionados con el alcohol, el paciente no busque tratamiento para su adicción. "Muchas veces, la internación es una oportunidad perdida para conectar al paciente con un centro de ayuda y concientizar sobre la gravedad de su consumo", lamenta el especialista.

 "El alcoholismo es una enfermedad que no solo afecta a quien lo padece, sino que tiene un impacto significativo en su entorno y en la sociedad en general. Es necesario un mayor compromiso por parte del sistema de salud para detectar y tratar esta problemática desde sus primeras etapas, y así prevenir las graves consecuencias que trae aparejadas", concluye el médico.

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