Durante miles de años las muñecas han sido parte del juego humano y más. En 2004, una muñeca de piedra de 4.000 años fue desenterrada en una excavación arqueológica en la isla mediterránea de Pantelaria y el Museo Británico tiene varios ejemplares de muñecas de trapo egipcias antiguas, hechas de lino relleno de papiro.

En un principio, las muñecas eran de porcelana.  

A lo largo de los siglos, las muñecas cruzaron continentes y estratos sociales, yendo a parar a manos de niños de todas partes. Comenzaron haciéndose con palos y trapos, seguidas por las de porcelana, hasta llegar a las actuales de plástico. A simple vista, todos podemos notar que las muñecas son como personas en miniatura, no animadas por sus propias emociones. Por eso es comprensible que haya personas que les tengan miedo.

Las primeras muñecas de trapo. 

El miedo a las muñecas tiene un nombre propio: pediofobia. Una gran cantidad de personas se sienten incómodas frente a la presencia de algunas muñecas, ya sea por su material, su vestimenta o la expresión de su cara, sin que signifique que sufran de este tipo de fobia.

Muchos son los casos de muñecas poseídas que han sido bien documentados, como el de Peggy, la muñeca poseída que causa enfermedades a todo aquel que la mira; o la famosa Annabelle, quien fue representada en la película “Expediente Warren: The Conjuring”.

Surgida de Frozen 2

En los últimos meses se estrenó la segunda parte de una película animada para niños que fue furor en la pantalla grande, “Frozen 2”.

Por el éxito que provocaron entre los pequeños sus personajes, los pedidos de muñecas de la película en Navidad se acrecentaron.

Una niña en Texas, Estados Unidos, recibió una muñeca “Elsa” de Frozen para la Navidad de 2013 y durante los primeros años la muñeca funcionó exactamente como debía: repetía el diálogo de la película y cantaba “Libre soy” cuando alguien presionaba un botón dispuesto en su collar. Tiempo más tarde, la muñeca rubia de vestido celeste comenzó a hablar en inglés y español, lo que llamó la atención de los padres de la niña, porque no tenía ningún interruptor en su espalda para poder cambiar el idioma de “Elsa”.

Otra de las actitudes de la muñeca que más los sorprendió fue que comenzaba a cantar cuando se le apagaba el interruptor de encendido. Entonces sospecharon que algo extraño estaba pasando con la muñeca, por lo que decidieron tirarla a la basura.

La muñeca Elsa, de la película Frozen. 

No es el fin

Varios días después, “Elsa” apareció dentro de un barco de madera de la sala de estar. La madre de la niña, Emily Madonia, les preguntó a sus hijos si ellos habían metido a “Elsa” a la casa, pero confesó que “los niños insistieron en que no la pusieron allí”.

“La envolvimos bien en su propia bolsa de basura y la colocamos dentro de otra bolsa de basura y la colocamos en el fondo de nuestro basurero, debajo de un montón de otras bolsas de basura, y la llevamos a la acera y nos aseguramos de que la recogieran”, enfatizó Emily angustiada.

Al ser época de vacaciones de los chicos en el colegio, los padres decidieron tomarse unos días para despejarse de la rutina, pero cuando regresaron se quedaron duros al ver que la muñeca maldita estaba tirada en la entrada de su casa, en la parte del patio.

Madonia remarcó que no hay duda de que se tratase de la misma “Elsa” que había tirado a la basura días atrás, porque su hija había coloreado las extremidades del cuerpo con fibras indelebles, lo que la hacía inequívocamente reconocible.

La solución

La familia, al ver que no se podían deshacer de la muñeca poseída, decidió compartir la situación a través de las redes sociales, como es el caso de Facebook, y posteriormente se la enviaron a un amigo en Minnesota.

La mujer admitió que incluso había contemplado “soluciones sobrenaturales” después de no encontrar una razón lógica para la reaparición de la muñeca en su casa dos veces seguidas.

“Si la muñeca regresa, podría tener que abrir mi mente a algunas de las soluciones más sobrenaturales”, dijo Emily cuanto tuvo lugar el segundo regreso de “Elsa”.

A pocas horas de realizar la publicación, el perfil de Emily se convirtió en fenómeno viral, tanto en redes sociales como en los medios de comunicación del mundo. Las reacciones no se hicieron esperar, con algunos expertos asegurando que este no es el comportamiento típico de una muñeca embrujada. Más de cinco expertos comentaron la publicación y señalaron que estos acontecimientos parecen ser más bien producto de un “espíritu perturbado” o, posiblemente, de una entidad negativa.

Espíritu encerrado

El especialista en investigación de artículos embrujados Kat Blowers remarcó que la mayoría de los objetos embrujados están habitados por almas muertas que se aferran, posiblemente porque tienen algún tipo de asunto pendiente aquí en el reino terrenal. Frente al acontecimiento que mantuvo en vilo a la familia, Blowers explicó que “vemos muchas muñecas, joyas, incluso pinturas que son poseídas por espíritus que no pueden soltar” tales objetos.

“Esta muñeca, Elsa , tiene una entidad adjunta que necesita ayuda, porque el espíritu interior se aferra a la vida con la esperanza de que alguien siga amándolo y mostrándole atención, o el espíritu está buscando a alguien que pueda ayudarlo a cruzar”, remarcó.

Las conclusiones no finalizan allí, porque existe la posibilidad de que en la muñeca habite un demonio o una entidad verdaderamente negativa, por lo que necesitarían protección, de lo contrario, nunca desaparecerá de sus vidas.

En este caso, si todos estos acontecimientos no se tratan de una broma de mal gusto, la familia Madonia podría estar en peligro, ya que el espíritu errante o una entidad demoníaca los estaría persiguiendo, según consignaron los medios M.E.P. y UPSOCL.

La sorprendente Okiku

Uno de los casos destacados es el de “Okiku”, una muñeca japonesa que fue comprada en 1918 por un joven llamado Eikichi Suzuki para su hermana del mismo nombre. Tras jugar dos días con su muñeca, la niña enfermó gravemente y murió. La familia, desconsolada, puso la muñeca en su altar.

A los pocos meses del terrible acontecimiento, la familia comenzó a notar una extraña y notable diferencia en la muñeca: su cabello comenzó a crecer. Desde ese momento la muñeca fue donada y se encuentra desde 1938 en el Templo Mannenji, y lo único que han logrado confirmar es que su cabello, que recortan cada tanto, es el de una persona real y no para de crecer.

La muñeca Okiku protagonista de hechos inexplicables. 

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