Por Daniel Beyllis
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Hace más de un año la noticia sobre un enfrentamiento armado entre fuerzas terrestres con otras llegadas del espacio exterior salió a la luz, pero como muchas veces sucede en este tipo de grandes misterios, el tema tomó fuerza como un huracán, pero con el tiempo fue desvaneciéndose, hasta quedar en un aparente olvido, como si fuera una lluvia veraniega. Aunque los relatos nunca lograron ser confirmados, la duda sigue instalada: ¿Ocurrió una batalla entre humanos y extraterrestres en 1978? En aquella oportunidad, un misterioso relato lo daba como un hecho consumado, pero la noche de los tiempos -y probablemente los servicios secretos- se fueron encargando de cajonear el tema. Como les sucedía a los agentes Fox Molder y Dana Scully en la célebre serie “The X Files” (Los expedientes secretos “X”). Algo que Crónica Fenómenos Paranormales va a desempolvar.

Siempre el área 51

Thomas Castello, un ex agente gubernamental de la Central de Inteligencia (CIA) y que trabajó por varios años en la siempre enigmática base militar llamada Área 51, ubicada en el desierto de Nevada, reveló hace poco más de un año que la humanidad estuvo a punto de enfrentarse a una verdadera guerra con seres extraterrestres, pero por fortuna este conflicto armado no se extendió más allá del área donde los efectivos yanquis realizaban experimentos en conjunto con humanoides alienígenas, con los que desde hace tiempo están en relaciones que, si bien se han presupuesto desde hace mucho, nunca fueron confirmadas Castello, de quien nada sabe por estos días, en aquellos tiempos era un fotógrafo profesional que cumplía funciones para el ejército estadounidense, luego de haber firmado una licencia y una cláusula de confidencialidad, debido al manejo de información extremadamente sensible y prohibida. De acuerdo al ex empleado de la CIA, en el lugar existía un intrincado sistema de bases subterráneas, por donde conducían a varias personas, incluso niños, con el argumento de que iban a ser “curados” de una extraña enfermedad. Castello tenía rotundamente negada la posibilidad de comunicarse con estas personas “afectadas”. Tal como lo exponen algunos documentos de la CIA desclasificados en agosto de 2017.

Mulder tenía razón

Lo cierto es que Castello fue testigo privilegiado de cómo seres de otros mundos, trabajando junto a los militares y científicos norteamericanos, efectuaban diferentes ensayos relacionados a cuestiones genéticas, o diversas prácticas ocultas como, por ejemplo, la desmaterialización, los viajes astrales y hasta la práctica del control mental. Los científicos, según relató en su momento Castello, tenían características muy especiales, compatibles con seres de origen extraterrestre y que su propósito, suponía el agente de la CIA, consistía en ejecutar experimentos vinculados a la hibridación y clonación de humanos y alienígenas. Algo que no sorprendería si se viese en la exitosa serie televisiva, aún muy vigente, que protagonizaban los actores David Duchovny y Gillian Anderson, encarnando a dos inquietos agentes del FBI, Mulder y Scully. Pero a Castello no lo pusieron en un set de TV, lo que aterradoramente contó lo habría visto en la vida real,. Y lo peor es que pudo llegar identificar a uno de los secuestrados o abducidos, mientras apenas si podía hablar, debido a cierto tipo de barbitúricos que les suministraban para poderlos tener bajo control.

El fotógrafo y agente encubierto contó también que, debido a lo que pudo ver, fue tomando real consciencia de lo que allí ocurría cuando logró dilucidar que dicha persona había sido declarada perdida en su pueblo de origen, sin explicaciones que lograran aclarar su desaparición.

Batalla dulce

Según los relatos de Castello, de quien solamente se sabe que poco después pudo llegar a huir de la base secreta tras un complicado escape en soledad, para después perderse, sin dejar rastro alguno de su vida. Por eso mismo se presupone que habría cambiado de identidad y algunos rasgos de su fisonomía, y estaría viviendo lejos de Estados Unidos, antes vivió el estresante momento de un conflicto que terminó en un enfrentamiento armado entre soldados estadounidenses y los seres de otros mundos.

La “batalla dulce”, como se habría bautizado, habría sido provocada tas una escalada de tensión producida a raíz del intento de un sabotaje interno a las investigaciones genéticas por parte de los humanos. Todo esto porque los alienígenas estaban firmes en continuar utilizando a hombres, mujeres y niños para expandir sus investigaciones. Hoy nadie conoce qué será de ese enigmático Thomas Castello. Algo sí es seguro: cada vez parece más cercana la ficción de la realidad.