Karl Kruszelnicki afirma ahora que la región no registra más incidentes que otras en el mundo.

Daniel Beylis
paranormal@cronica.com.ar

El australiano Karl Kruszelnicki, muy reconocido por sus aportes como comunicador científico en aquel país de Oceanía, aseveró que el número de aviones y embarcaciones de todo tipo que han desaparecido y aún se “pierden” en la región comprendida por el llamado El Triángulo de las Bermudas, en los límites mismos del océano Atlántico con el mar Caribe, y que se conforma uniendo las islas homónimas con la península de Florida y Puerto Rico, “no constituye un número superior al de cualquier otro lugar del mundo”, al referirse a los porcentajes de pérdidas irreparables de naves y gente. Declaraciones estas que generaron las primeras polémicas.

En una nota que le realizó el sitio news.com.au a Kruszelnicki, este señaló que el número de embarcaciones y aviones que desaparecen en la zona “es el mismo que en cualquier otro lugar del mundo”, hablando en cuestiones de porcentajes de pérdidas, y apoyó su visión en que “la región se encuentra cerca de (la línea) del ecuador, cerca de una parte rica del mundo, (Estados Unidos de) América, y por lo tanto, tienes mucho tráfico, tanto aéreo como naval”.

Desmitifica todo
De acuerdo a Kruszelnicki, el mito que envuelve el Triángulo dio inicio cuando varios convoyes aéreos militares de alto perfil, y lo más sorprendente, sus subsecuentes misiones de rescate, que salieron en su búsqueda, cayeron en la región entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Según su opinión, el clima terrible y la supuesta fragilidad de los aviones ligeros causaron esas desapariciones.

Asimismo, el especialista indicó que algunos de los pilotos que desaparecieron en diferentes casos también fueron propensos a cometer errores catastróficos, que incluyen perderse con frecuencia, beber mucho antes de volar e incluso irse sin el equipo de aviación adecuado a bordo. Lo que se dice, Kruszelnicki no parece tener una gran consideración por quienes se poner al mando de una aeronave o una embarcación.

Potencial hipótesis
Ante la duda de por qué no se encontraron cuerpos y restos en la mayoría de los casos, Kruszelnicki analiza que la ciencia ha tratado de explicar e insiste en la teoría de que el océano, al ser un cuerpo enorme de agua, es increíblemente profundo. Incluso en la actualidad, los restos de aviones y barcos rara vez se encuentran a pesar de los avances masivos en la tecnología de reconocimiento y rastreo.

Aplica la misma teoría que las autoridades navales de la Armada Argentina, para dar respuesta a la desaparición del submarino A.R.A. “San Juan”, perdido frente a las costas patagónicas hace varias semanas y del que nada se ha sabido, a pesar de un intenso rastreo de innumerable cantidad de embarcaciones que salieron en la búsqueda de un rescate que no ha podido ser hasta el cierre de esta edición.

Otras teorías
Que surgieron recientemente desde el ámbito científico indican que las burbujas de metano que se elevan desde las profundidades del mar estarían causando el hundimientos de los navíos. Esto sería científicamente plausible, pero hay un dato que no es menor: en la zona del Triángulos de las Bermudas no hay reservas de metano.

Siempre dentro de ese contexto, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense, ha señalado que el Triángulo en sí no existe oficialmente. Sin embargo indican que las “condiciones ambientales” podrían explicar muchas de las desapariciones.

La NOAA concluye que: “No hay evidencia de que misteriosas desapariciones ocurran con mayor frecuencia en el Triángulo de las Bermudas que en cualquier otra área grande y transitada del océano”.

Gran extensión
Kruszelnicki, en cambio, le atribuye las extensas regiones y las inmensas profundidades para explicar los motivos de porqué en el Triángulo suceden misteriosas desapariciones de barcos y aviones. De todas maneras, las explicaciones de Kruszelnicki parecen aportar más confusión que luz en un tema que, desde que Charles Berlitz popularizó la región, no ha dejado de sorprender por los contínuos casos sin resolver.

Aun cuando estos científicos se suman a los muchos otros que en el tiempo han tratado de demostrar que esto es falso. Incluso, entre aquellos que citan que la antigua Atlántida estaría bajo esas aguas, o cercanas a esa zona, y que reactores nucleares creados por esa civilización supuestamente avanzada estaría hundidos junto a ese continente nunca conocido, y podrían ser la causal de las desapariciones.

Para polemizar
Es cierto que la región es muy transitada e inestable climatológicamente. Aunque, habrá que convenir, que las fluctuaciones electromagnéticas en todo ese triángulo imaginario se han manifestado en innumerables vuelos, en los que los desesperados pilotos, en su mayoría poco antes de desaparecer para siempre, han denunciado anomalías inexplicables, entradas en densas nubes que tapaban el horizonte de pronto, desorientándolos, o en cambio certezas que explicaban, a través de la posición del sol, que iban en un rumbo determinado y no estaban perdidos, hasta perder toda comunicación. Esos casos no pueden encuadrarse en falta de instrumental adecuado, y mucho menos en la posibilidad de que salieran a volar alcoholizados. Demasiados casos rompen con la apreciación de Kruszelnicki, más allá de su respetabilidad.

Lo concreto es que, aún con menos casos que antes, y también menos difusión, las desapariciones en el fatídico Triángulo de las Bermudas continúan. Y las explicaciones no resultan, al menos desde nuestra óptica, convincentes y sustentables. Porque no todo puede encuadrarse en parámetros, siguiendo nuestra lógica.

Opinión

 

"No se la pasa bien si se recorre la zona"

Por Jorge Fernández Gentile (Periodista e investigador, Jefe del suplemento Crónica
Fenómenos Paranormales e integrante del grupo Dogma Argentina)

Por cuestiones de estricto índole laboral, he sobrevolado con servicios de aerolineas comerciales una quincena de veces la zona, inclusive en vuelos de cabotaje, y en todos los casos, los vuelos no suelen resultar demasiado placenteros. No es que se viaje mal, pero es común recorrer esos trayectos que no superan las tres horas de vuelo con los cinturones atados y con mucha actividad relacionada a pozos de aire o descargas eléctricas en vuelos en los que no parece haber tormenta a la vista. Convengamos que podría tratarse de coincidencias en mi caso, pero los relatos de gente que vive en toda la península de Florida, en Bahamas, Cuba, Dominicana, México y Puerto Rico, son coincidentes, en que hay mucha actividad y “movimiento” cuando se vuela por la zona.

De igual forma, en dos oportunidades he navegado, en grandes embarcaciones, la ruta que va de Miami a Bahamas, o sea, en lo que, imaginariamente representaría dos de los ángulos de la parte superior de la supuesta figura, mientras que en otra oportunidad lo hice desde el puerto de San Juan de Puerto Rico, en una lancha relativamente de poco porte, navegando algunas horas rumbo al norte, desde ese tercer ángulo, el inferior, que conforma el Triángulo de las Bermudas. Y en todas las oportunidades, he notado que el mar puede parecer un lago pero de aguas muy cristalinas y por momentos poco profundas, y de pronto agitarse en medio de grandes brumas. Todas características que se encuadran con relatos de algunas desapariciones. Es cierto, jamás he padecido situación anómala alguna, aunque cuando navegué con un dominicano en la zona cercana al puerto de San Juan, pude comprobar como la brújula parecía entrar en un alocado juego, perdiendo todo norte. Un detalle que, se repite, y marca que algo extraño ahí debe suceder.