Inventando a Anna: la verdadera historia de la falsa millonaria que inspiró la serie de Netflix
Entre noviembre de 2016 y agosto de 2017, esta mujer logró estafar a bancos, hoteles y exclusivas marcas por miles de dólares. Su historia es narrada en la nueva serie de la plataforma.
La estafadora Anna Sorokin se presentaba ante la élite de Nueva York como Anna Delvey, una heredera alemana de una fortuna estimada en casi us$70 millones. Su historia es narrada en la nueva serie de Netflix que ya se convirtió en un éxito internacional.
La vida de Delvey transcurría entre hoteles cinco estrellas, lujosas prendas de alta costura, fiestas VIP, yates y aviones privados, pero todo se fue a pique cuando las estafas salieron a la luz.
Su verdadero nombre era Anna Sorokin, de nacionalidad germano-rusa nacida en 1991, cuya increíble historia hoy inspira “Inventando a Anna”, la nueva serie de Shonda Rhimes para Netflix que protagoniza Julia Garner.
“La supuesta conducta criminal de esta acusada osciló desde cometer fraudes con cheques hasta robo de préstamos por montos superiores a los US$100.000 e incluyó complots que resultaron en unas vacaciones gratis en Marruecos y viajes en aviones privados”, dijo Cyrus Vance, el fiscal de distrito de Manhattan, cuando presentó los primeros cargos en su contra en octubre de 2017.
Entre noviembre de 2016 y agosto de 2017, Sorokin logró estafar a bancos, hoteles y exclusivas marcas por miles de dólares. Sin embargo, fueron los engaños a sus adineradas amistades los que impulsaron desde libros hasta podcast y la serie recientemente estrenada a la que se sumará otra adaptación para HBO bajo la mente creativa de Lena Dunham, la responsable de “Girls”.
Una vida de lujos (robados)Anna escaló rápidamente en la sociedad de Manhattan, su refinado gusto para la moda le valió un lugar en la primera fila de los desfiles más importantes. Su buen vestir, con marcas como Chanel, Yves Saint Laurent y Miu Miu, se complementaba con su pasión por el arte, un hobbie que la joven deseaba convertir en carrera. Su sueño era crear un club de bellas artes exclusivo que llevaría su nombre ficticio: Fundación Anna Delvey.
En noviembre de 2016 solicitó un crédito bancario de us$22 millones para hacer realidad su deseo. La solicitud fue denegada pero tras presentar documentos falsos, logró obtener un adelanto de us$100.000.
En aquel entonces, Sorokin aseguraba a sus poderosos amigos que necesitaba pedir dinero prestado, argumentando que había obstáculos burocráticos que no le permitían mover sus millones de dólares de Europa a Estados Unidos.
Los fiscales que investigaron su caso, revelaron que la mujer utilizaba cheques sin fondo para mover el dinero entre cuentas de diferentes bancos y retiraba los fondos antes de que los cheques rebotaran.
Además, se la acusó de usar fondos fraudulentos para pagar una cuenta por us$30.000 en un hotel en el Soho de Nueva York, una de las zonas más caras de Estados Unidos; y de alquilar un avión privado que dejó una factura impaga de us$35.000.
Las víctimas de AnnaCuando la verdadera identidad de Anna salió a la luz algunas de sus víctimas aportaron más información al caso. Rachel Williams dijo que había sido invitada por Sorokin en un viaje con todos los gastos cubiertos a Marruecos. La travesía incluyó una villa de lujo con mayordomo privado durante seis días pero antes de retirarse del lugar la tarjeta de crédito de Anna fue rechazada.
La supuesta heredera le pidió a su amiga que pagara la cuenta y prometió reintegrarle el monto (us$62.000) al regresar pero Williams nunca recuperó su dinero.
El juicioSegún la Fiscalía de Nueva York, Sorokin llevó a cabo decenas de estafas para comprar ropa de alta costura y para mantener su lujoso estilo de vida. Pero su abogado defensor, Todd Spodek, declaró en el juicio que su cliente nunca tuvo la intención de robar. Toda su defensa se basó en la idea de que Anna intentaba ganar tiempo hasta poder lanzar un negocio exitoso que generara el dinero para pagar todas sus deudas.
La obsesión de la estafadora con la ropa de lujo era tal que durante el juicio en su contra fue amonestada en dos ocasiones por llegar tarde al juicio tras negarse a llevar puesto las prendas que recibió para ir al tribunal. Sorokin consideró que “no estaban a la altura de sus estándares” estilísticos.
“Esto no es un desfile de moda”, le contestó la jueza Diane Kiesel en una de esas ocasiones, cuando la acusada finalmente llegó a la sala. “Esta es la última vez que estamos jugando con la ropa”.
Sorokin fue condenada a cumplir entre 4 y 12 años de cárcel por estafa pero quedó libre en febrero del 2021 por buena conducta. En marzo de ese año fue detenida nuevamente por permanecer en los Estados Unidos luego de que su visa finalizara. Actualmente está bajo custodia y espera en un centro de Nueva Jersey a ser deportada.
Recientemente le preguntaron si iba a ver la serie que Rhimes preparó sobre su vida, a lo que respondió: “No estoy interesada”.

