En Japón son furor los prostíbulos con muñecas inflables. Por eso el Viejo Continente copió la idea. Y parece que el negocio iba viento en popa, a tal punto que las "chicas" no eran bien higienizadas entre cliente y cliente. Al menos así lo determinó la Policía.

Tras un allanamiento en el primer burdel de ese estilo abierto en Italia, las autoridades decidieron clausurarlo ante la sospecha de que los juguetes de alquiler no se limpian bien después de cada uso.

LumiDolls Torino cobraba 80 euros (93 dólares) para pasar 30 minutos con una muñeca "realista" de silicona valorada en unos 2.000 euros (2.340 dólares).

Las muñecas necesitan un lavado de dos horas entre turno y turno, por lo que se estima que el local de ocho habitaciones en la ciudad de Turín no cumple con esos estándares.

Los gerentes alegaron que las muñecas habían sido "reservadas durante semanas" desde la apertura del burdel, el pasado 3 de septiembre. Por eso no podían lavarlas como correspondían.

Los clientes tenían la opción de elegir el modelo y el atuendo de las réplicas humanas en silicona: "Las posiciones que pueden tomar son muchas, casi todas las del Kamasutra", reza un cartel publicitario del burdel.