Miles de personas se reunieron en un estadio de China pero no para ver un partido, sino para observar el juicio público y la la ejecución de diez personas acusadas de venta de drogas, asesinato y robo. El estadio de Donghai, de la provincia de Cantón, en el sudeste del país, se colmó de personas interesadas en observar el juicio público al que dos tribunales populares sometieron a 12 personas, acusadas de delitos graves para la ley local.

Uno a uno, los imputados entraron al predio en un pequeño camión policial descubierto, vigilados de cerca por varios uniformados armados. Así comenzó el proceso, en el que diez de los acusados fueron condenados a muerte y ejecutados sin pérdida de tiempo. En China, la venta de drogas es un delito que suele ser penado con la pena de muerte e, incluso, varios extranjeros fueron ejecutados en ese país tras haber sido detenidos con drogas en su poder.