Explosión de fe: una multitud llegó a Corrientes para honrar al Gauchito Gil
Las festividades en homenaje al 148° aniversario del fallecimiento de Antonio Cruz Mamerto Gil Núñez se realizan bajo un fuerte dispositivo de seguridad y en un nuevo y más grande santuario en la ciudad de Mercedes.
Como ocurre desde hace años en la previa de cada 8 de enero, la ciudad correntina de Mercedes recibe a miles de turistas y fieles de todo el país que se acercan para honrar en su día al Gauchito Gil, el fenómeno de devoción popular pagano más potente de la Argentina.
Las festividades en homenaje al 148° aniversario del fallecimiento de quien en vida fue conocido como Antonio Cruz Mamerto Gil Núñez se realizan bajo un fuerte dispositivo de seguridad y en un nuevo y más grande santuario estrenado hace tres meses.
Se trata de un complejo de 435 m² de hormigón y vidrio con un diseño icónico en color rojo que incluye un atrio de 12 metros para recibir a los fieles, un oratorio íntimo con luz cenital, áreas comerciales, camping y estacionamiento. Según confirmó Víctor Isnardo, su interventor, este año se espera que la convocatoria supere las 400.000 personas, lo que podría marcar un nuevo récord de asistencia.
Dice la leyenda que fue en un bosque de espinillos, o espinillar, donde Antonio Cruz Mamerto Gil Núñez, que había desertado para no participar en la lucha fratricida entre los celestes (unitarios) que lo reclutaron y los colorados (federales), fue sorprendido por la partida que lo perseguía. Agrega que Gil no se resistió, y que en vez de conducirlo a Goya para juzgarlo, lo colgaron de los pies de lo alto de un árbol, y el coronel que mandaba la tropa lo degolló.
La historia cuenta también que sus últimas palabras dirigidas a su verdugo fueron "la sangre de un inocente sanará a otro inocente". La frase cobró sentido cuando el militar llegó a su casa y halló a su hijo al borde de la muerte. Desesperado, regresó adonde todavía estaba la sangre fresca del muerto y untó con ella el rostro del pequeño, que se salvó.
En agradecimiento erigió una cruz en el lugar del martirio, que comenzó a ser frecuentado cuando se corrió la voz del hecho milagroso. Pero la invasión de devotos alteró al dueño del campo, que derribó la cruz y desbarató las ofrendas. Según la creencia popular, ese acto le provocó locura y muerte.
La cruz volvió a levantarse, el lugar se convirtió en un santuario pagano, y desde entonces no para de crecer. Las banderas y velas rojas son el signo distintivo del culto a Gil. El rito en el santuario incluye tradiciones pintorescas, como la de tomar bebidas alcohólicas y fumar cigarrillos encendidos dejados como ofrendas por otros fieles, a condición de reponerlas con otras propias.

