El Huracán se quedó sin potencia... Omar Narváez no pudo alcanzar la proeza de convertirse en el primer boxeador argentino en ganar tres campeonatos del mundo en sendas categorías. El sudafricano Zolani Tete le dio una paliza y se quedó con el título gallo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). En fallo unánime (los tres jueces le dieron 120 a 108 puntos), retuvo el título.

Ex campeón mundial de peso mosca y supermosca, una de las estrellas del boxeo argentino del siglo en curso y para muchos incluso uno de los mejores exponentes de todos los tiempos, desperdició la que fue seguramente su última carta grande. El sudafricano confirmó el favoritismo que tenía en la teoría y también en las apuestas, que pagaban 13 a 1 por una victoria del argentino.

El Huracán apenas fue una brisa suave que volvió a repetir la historia de aquella frustrada chance mundialista en Estados Unidos, ante el filipino Nonito Donaire, años atrás, cuando, peleando en la misma categoría, cayó por puntos inobjetablemente, pero sin discusión y perdiendo todos los asaltos.

La historia se repitió otra vez. Es que el chubutense apenas sí logró acortar distancias en el sexto y en el octavo rounds, con leves arrestos, pero jamás puso en duda el dominio y el planteo estratégico de un Tete que lo volvió a la realidad haciendo todo simple y sin contemplaciones.

Para ganar con holgura y seguir reinando. Tanto que no sorprendió la lectura de las tarjetas con idéntica puntuación: 120- 108 para un buen campeón (coincidente con la de Crónica) y que puede aún dar más si sigue su evolución.
 

Requiem para un campeón, por Jorge Fernández Gentile

Vamos a aclarar los tantos, para no caer en equivocados triunfalismos. A Omar Narváez el peso gallo le queda demasiado grande. A sus 42 años, pero más que nada por su falta de talla y alcance para la división, y porque su boxeo ortodoxo, de piernas rápidas y manos precisas, necesita de un oponente a su altura, que este sábado no tuvo. Porque resulta que Zolani Tete, su vencedor por fallo unánime es un sudafricano sin grandes luminarias pero correcto, mecanizado, de manos secas y duras, además de actuar en su casa- es local en las Islas Británicas- tiene 13 años menos que el argentino, y le lleva mucho más centímetros de altura y de extensión de brazos, que parecieron agigantarse aun más en el ring del SSE Arena de Belfast, Irlanda del Norte.

Entonces no hubo milagro, el "Huracán" apenas fue una briza suave que volvió a repetir la historia de aquella frustrada chance mundialista en Estados Unidos ante el filipino Nonito Donaire, años atrás, cuando peleando en la misma categoría, cayó por puntos inobjetablemente, pero sin discusión y perdiendo todos los asaltos. La historia se repitió. Es que el chubutense apenas si logró acortar distancias en el sexto y en el octavo rounds, con leves arrestos, pero jamás puso en dudas el dominio y el planteo estratégico de un Tete que lo volvió a la realidad haciendo todo simple y sin contemplaciones. Para ganar con holgura y seguir reinando. Tanto que no sorprendió la lectura de las tarjetas con idéntica puntuación: 120-109 para un buen campeón (coincidente con la de Crónica) y que puede aún dar más si sigue su evolución. 

¿Narváez? No pudo estar ni cerca del objetivo de ganar una tercera corona en su interminable porfía. Lo que no invalida en nada a la dilatada y exitosa carrera de un gran deportista. Que podrá o no seguir combatiendo, esa será su decisión, pero que no puede (no debería) hacerlo en peso gallo. Una categoría que queda demasiado alta para su enorme estatura de boxeador.