@fejlima

Esta edición será recordada por el "regreso a la normalidad" más que por la selección oficial de la competencia principal del Festival de Cine de Cannes. Es que no hubo una de esas películas que uno sabe que quedarán en la historia, que se transformará en clásico o que, al menos, patee el tablero. Es lo que pasó otros años, por ejemplo, con "El hombre que podía recordar sus vidas pasadas", de Apichatpong Weerasethakul, o "La vida de Adele", de Abdellatif Kechiche.

Este año el jurado fue presidido por el enorme actor francés Vincent Lindon. Con muchos directores consagrados (los hermanos Dardenne, Claire Denis, Park Chan-wook, Cronenberg, y siguen las firmas) que presentaron obras menores respecto de aquellas más conocidas, durante los últimos días los rumores y apuestas en torno a quién se llevaría la Palma de Oro se multiplicaron.

En ese marco, el premio a la mejor actriz fue para Zar Amir Ebrahimi por el thriller "Holy Spider", de Ali Abbasi, un polémico acercamiento a la historia real de un asesino serial en Irán. Como mejor actor fue distinguido el coreano Song Kang-ho, dirigida por el laureado director japonés Hirokazu Kore-eda.

El premio al mejor guión fue para "Boy from Heaven", de Tarik Saleh; producción sueca cuya acción transcurre en otro sitio, esta vez Egipto (lo que habla bastante sobre lo que entiende Europa por "diversidad"). El especial del jurado fue compartido entre la italiana "Le otto montagne", de Felix van Groeningen y Charlotte Vandermeersch, y la polaca "Eo", del veterano Jerzy Skolimowski (rareza absoluta, con el protagónico de un burro).

Ruben Istlund, director de la película que ganó la Palma de Oro.

Como mejor director fue laureado el coreano Park Chan Wook, por "Decision to Leave", en tanto que el Gran premio del Jurado, también compartido, fue para la belga "Close", de Lukas Dhont, y la francesa "Stars at Noon", de Claire Denis.

Un poco para (casi) todos. Aunque lo definitorio es el premio mayor. Y la Palma de Oro, presentada por el mexicano Alfonso Cuarón y anunciada por Vincent Lindon, fue para "Triangle of Sadness", de Ruben Ístlund; una negrísima y escatológica película donde, más que la proliferación de vómitos, llaman la atención el cinismo y la misantropía. Toda una declaración de a qué cine apunta el festival.

"Triangle of Sadness" se llevó la Palma de Oro.