FARÁNDULA

La opinión de Luis Ventura: Ingrid Grudke, la más bella, la más desdichada

TE LO DICE ÉL. La modelo vio cómo su vida se derrumbaba cuando descubrió la traición de su pareja de siete años, Martín Colantonio, quien la engañaba con su sobrina.

@LuisVenturaSoy

¿Quién hubiera imaginado de qué manera estallaría en mil pedazos la vida y el corazón de la espléndida Ingrid Grudke? Para las miradas externas, la carrera y su trazo existencial parecían no tener imponderables ni riesgos mirando al futuro. Y de un momento para otro, en un chasquido de dedos, todo cambió.

El destino oscureció el camino de Ingrid. De ser la mejor modelo argentina, la referente de las pasarelas y publicidades, la más querida, la más buenaza de todas, se convirtió en la mujer engañada, la modelo angustiada, la empresaria que debía empezar la temida división de bienes con el mismísimo hombre al que tiempo atrás amaba incondicionalmente, Martín Colantonio.

Su almibarada pareja de siete años de existencia en lo que parecía una luminosa convivencia. Hablo de... ¡Un sátrapa!

En un chasquido de dedos, el inesperado Martín que le caía bien a todo el mundo, se convirtió en el monstruo de los sueños de Grudke que transformó los mismos en pesadillas. De repente aparecieron los rumores atroces, las murmuraciones preocupantes, las desconfianzas con las mismas personas que la espléndida modelo se abrazaba y besaba incondicionalmente.

 Ingrid Grudke y Martín Colantonio estuvieron juntos siete años.
 Ingrid Grudke y Martín Colantonio estuvieron juntos siete años. 

Un día, Ingrid no podía más con sus tristezas y desvelos porque todo lo que le susurraban sobre su novio. El mismo que le habían presentado sus propios sobrinos, Santiago, hijo de la hermana mayor de Grudke, y su esposa Andrea Miranda que se había empoderado en las siete empresas comerciales que administradora y ejecutora comercial. La propia Ingrid certificó con sus propios ojos que su propia sobrina la engañaba con su novio, el infiel que se había metido en su familia para serle infiel en sus propias narices.

La trampeaban en su propia casa, en su alcoba matrimonial, en la administración de sus firmas aunque los infieles insistían una y otro vez que ellos no estaban en pecados, ni en mentiras. Hasta que un día la mismísima víctima pudo ver con sus ojos cómo los tramposos se besaban y acariciaban en el ascensor hogareño de la modelo, que más tarde encontró mensajes amorosísimos entre ellos y Grudke se desmoronó en la desdicha desgraciada.

 Ingrid Grudke y Martín Colantonio.
 Ingrid Grudke y Martín Colantonio. 

Esto recién comienza porque Martín, el mentiroso, tiene no menos de diez amantes por Buenos Aires, Mar del Plata, Misiones y sus múltiples viajes empresariales y apasionados con cuanta mujer se le cruzaba. Ingrid demostró que podés ser la más linda, la más referente y sin embargo la más amargada. Te lo digo yo.

L.V. 

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