La opinión de Luis Ventura: los Fort, entre dramas dignos de una novela

TE LO DICE ÉL. La muerte de Gustavo Martínez, tutor de Felipe y Marta Fort, volvió a poner en foco las miserias que pujan en el interior del poderoso clan chocolatero.

@LuisVenturaSoy

Lo que bien podría ser la imaginación más creativa del mejor autor de ficciones, queda chico al lado del minuto a minuto de la vida real de la familia de Ricardo Fort, que navega entre la comedia y la tragedia con total naturalidad.

El dramático suicidio del fisicoculturista Gustavo Martínez, ex tutor de los hijos del desaparecido chocolatero, Martita y Felipe, saltando al vacío desde un vigésimo primer piso del recoleto barrio de Belgrano, expuso todas las alegrías y miserias de una familia ricachona que disfruta pero a la vez sufre unas de las fortunas más sólidas de la Argentina.

Su histórica y poderosa empresa de golosinas en Argentina y el mundo le brindaban a los Fort un cálculo de más de 300 millones de dólares, amén de sus propiedades y campos que no son pocos en nuestro territorio, Punta del Este y Miami.

Por eso, desde este viernes 25 de febrero, la tercera parte de esa fortuna pasó a pertenecerle a los hijos de Ricardo Fort, que lograron su mayoría de edad y con eso la emancipación de cualquier tutoría, lo que les da plenas facultades para hacer uso de su 33% de la sucesión de los Fort cuando quieran usarlo y cómo se les antoje.

La opinión de Luis Ventura: los Fort, entre dramas dignos de una novela
Marta y Felipe ya poseen el 33% de la fortuna Fort.

Ante insistentes ofrecimientos hechos en vida a Ricardo para que vendiera su parte a otros familiares muy cercanos de la chocolatera, ante los cambios de actitudes y sentimientos de los hijos hacia Gustavo -alguien sensible que se sintió abandonado- queda claro que no serán pocos los que vayan por esa parte de Martita y Felipe para lograr; o bien una parte mayoritaria de la empresa o la tercera parte de la misma para sumarse a un pool que solo crece y crece año a año, con 500 empleados que no están tan felices como en otros tiempos.

De ahí que no sean pocos los que ante el alejamiento de los jóvenes Martita y Felipe Fort hacia Miami después de su última tragedia sepan que no hacen falta demasiados análisis para percibir una decidida intención por parte de los chicos de empezar a disfrutar la vida desde otro lugar; buscando placeres en los que no faltarán autos de alta gama, fiestas pantagruélicas, despilfarros incontenibles que pueden debilitar un negocio que siempre fue redondo. Y eso hoy preocupa.

De ahí que no falten miradas, y hasta miedos, sobre los jóvenes Fort que hasta podrían poner en riesgo sus propias vidas si alguien los empuja a hábitos incontrolables o accidentes irreversibles. Los dramas y las novelas de los Fort no terminan, es más, intuyo que llegarán muchos más. Te lo digo yo.

L.V

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