E l intendente de Vicente López y primo del ex presidente, Jorge Macri, habló en exclusiva con "Crónica". El rol como opositor, la relación con Axel Kicillof y Emilio Monzó, las internas, entre otros de los puntos que tocó el mandatario local.

-¿Cómo está la relación con la Provincia?

-Hay dos planos. Una discusión de lo público que es tensa, es compleja, pero a ninguno de los dos espacios eso le impidió seguir haciendo el trabajo que tenemos que hacer. Tenemos en claro que hay una discusión, que se dio en el Legislativo y tuvo mucho impacto público, pero separamos las cosas. Está claro que tenemos diferencias, que somos distintos, y punto.

-¿Hacia adelante se puede repetir esa tensión o habrá un diálogo más fluido?

-El tiempo va permitiendo que uno baje el prejuicio, la resistencia. Asumir la gobernación no es fácil, requiere mucha interacción política y manejo de un territorio que, por ahí, para ese equipo no es tan conocido. Quizás intentaron hacer una demostración de fuerza -que yo no la haría así-, como lo que pasó con el tema de la deuda: una discusión muy pública y dura que no se sabe bien todo lo que pone en riesgo. Ahora viene el debate del presupuesto, y espero que la experiencia nos permita recorrer un camino mejor que el anterior.

-¿Dentro de Juntos por el Cambio hay un vacío de conducción?

-No. Pero no ganamos nación ni provincia, y eso nos obliga a ser mucho más horizontales. María Eugenia y Mauricio tuvieron la capacidad para organizar mesas donde nos sentemos todos, y las decisiones se toman ahí.

-Pero en la provincia dicen que Vidal había arreglado una cosa, llegó usted y cambió los términos...

-Toda la negociación legislativa se acordó con ella presente en esa mesa de Juntos por el Cambio bonaerense. Ahí se tomá una postura y es unívoca, después podemos cambiar de interlocutores. Seguramente la experiencia de Néstor Grindetti que fue ministro de Hacienda en la ciudad, es más válida que la mía para discutir sobre deuda, y en otros temas capaz puedo aportar más yo o algún legislador.

-¿Cómo es su relación con Vidal?

-Muy buena. Hablamos casi todos los días de cómo está la provincia. Trabajamos muy bien como equipo, y eso ayuda a consolidar Juntos por el Cambio. El primer objetivo es permanecer unidos. Siempre se especuló con que romperíamos, desde antes de asumir, y logramos seguir juntos. Con diferencias, claro.

-¿Y con el sector de (Emilio) Monzó, que estuvo de alguna forma autoexcluido?

-Diálogo hay, aunque hoy Emilio no forma parte de la mesa. Hay que darle espacio a que se acomode, y sinceramente yo creo que nuestro desafío es ver cómo crecemos, no a quién dejamos afuera. Tenemos que llegar a más gente. Quiero ser parte de una fuerza política que saque la mitad más uno de los votos. No que se contente con 41 puntos, o especule a ver si el peronismo se divide.

-Es un año en el que la crisis no termina, con un gobierno nacional y bonaerense nuevo. ¿se puede mantener una gestión local?

-Ya me tocó ser intendente con el kirchnerismo como oficialismo. Hemos desarrollado recursos, mecanismos y vínculos con el vecino para poder hacer cosas más allá del dinero que recibimos. La gente ve un gobierno presente. Y nosotros administramos para garantizar obras con recursos propios. Después, si tenemos el apoyo de la provincia o la nación, hacemos las grandes obras, hídricas, por ejemplo, estructurales. Vicente López no es Dubái, no hay petróleo abajo.

-Estuvo Berni en Vicente López, ¿de qué hablaron?

-Hay un marco interesante, que es ver cómo darle al intendente un espacio formal para trabajar el tema. Hoy nos metemos por compromiso, pero nada nos habilita a darle instrucciones a un policía o un comisario. Es un proyecto interesante.