57° aniversario de Crónica: tres generaciones de periodistas y una misma mística
Un puñado de ejemplos, de un verdadero equipo.
Representan a tres generaciones de periodistas que conviven en el diario Crónica. Son, de alguna manera, tres recorridos distintos, aunque no muy diferentes, que se juntan en este momento tan especial en la historia, con obvias diferenciaciones, podrían en otros pocos casos confluir con la de Ricardo Filighera, ese periodista de raza con una agenda interminable, armada en sus más de 45 años que pasaron desde Deportes a Espectáculos, pasando por muchas otras secciones.
Otros podrían contar historias parecidas a la de Gabriel Arias, quien como otros, dejó de ser aquel aspirante en deportes para moverse de igual forma en redacción general del diario, en la web o en la calle, en más de 20 años de labor. Muchísimos otros podrían aparecer en lugar de Jimena Golender. Ella aún no cumplió tres años en la redacción, y ya aprendió a adaptarse a las nuevas formas de hacer periodismo, y trabajar en proyectos tan diferentes como escribir de Mundo, Salud y Moda, con la misma naturalidad y para distintas plataformas.
Tres generaciones, apenas, que representan el sentir de un diario que tiene vida propia, que ríe, llora, sufre y festeja. Todo hecho justamente con la mística y fuerza de quienes le ponen todo en cada nota.
Ricardo Filighera: Toda una vida en CrónicaA sus jóvenes 62 años, Ricardo Filighera es uno de los periodistas con más antigüedad entre el personal deprensa del diario, ya que ingresó en noviembre de 1976, gracias a la gestión del también notable periodista en Crónica como fuera su padre, Norberto Filighera, de amplia trayectoria en Deportes y Policiales. Ricky o Fili, como aun muchos lo apodan, arrancó como cronista volante en la sección Deportes Matutino, y su primera tarea fue la cobertura del partido de Primera “D” (Aficionados) entre Atlas e Ituzaingó, en General Rodríguez.
Muy lejos de su actualidad en la que se destaca no solamente en Espectáculos, donde se asentó, sino que escribe producciones especiales. Sobre aquella primera experiencia, Ricardo contó: “La sensación de poder llegar desde mi casa, en Wilde, hasta la cancha de Atlas, en Rodríguez, bien en el lejano Oeste, con sufi ciente tiempo para poder encontrar, en las inmediaciones, un teléfono que me permitiera pasar la formación de los equipos sin sobresalto alguno, fue una sensación indescriptible”.
Con tantos años en el medio, y habiendo mamado desde la cuna cómo es la vida de un periodista, cuando a Filighera le preguntan qué siente cuando dice que escribe para Crónica, con poder de síntesis y mostrando sus cartas en cuanto a su sentir futbolero, respondió: “El mismo sentimiento de pertenencia que tuvo Ricardo Bochini con la camiseta de Independiente. Y de poder continuar mi tarea profesional con la mayor idoneidad posible”.
Por último, sobre una producción que hoy siente que haya sido la nota de tu vida, Ricky se explayó. “Una nota exclusiva que le hicimos a Raúl Alfonsín. Fue la primera entrevista que brindó después de su presidencia. Recuerdo que, por ese entonces, Clarín, La Nación, Joaquín Morales Solá, Jorge Lanata, Nelson Castro, habían intentado, sin suerte, romper el silencio del ex mandatario. Sin embargo, lo consiguió Crónica y fue publicada en una edición súper especial y en un día por demás estratégico para todos los medios del papel. Precisamente, aquel domingo del 4 de noviembre de 1990, el diario, con entrevistas propias, contó con la palabra del mandatario saliente, pero además la del presidente entrante Carlos Menem, que también en exclusiva efectuó el querido e histórico compañero Roberto Di Sandro. Y, como plus, la opinión de otro ex primer magistrado, fundamental en el devenir histórico del país como Arturo Frondizi y que realizó otro entrañable colega de entonces, Sergio Marcos".
Recorrer más de una sección en Crónica le suele dar al periodista gran versatilidad y suma de experiencia, un plus invalorable. La historia de Gabriel Arias en el diario arrancó en 1998, cuando realizó varias pruebas, hasta que un año más tarde ingresó como colaborador en la siempre emblemática sección Deportes.
Antes había trabajado en Radio Nacional, en una tira de fútbol, luego de estudiar periodismo en el ya desaparecido Instituto de Ciencias de la Información (ICI) de la Fundación Universitaria del Once (FUO).
En la actualidad divide sus tareas entre el papel y la web, en la sección Información General, y además colabora en Suplementos. “Recuerdo que la primera vez que entré al edifi cio de Azopardo y Garay y luego al quinto piso, donde entonces estaba la redacción, sentí una gran emoción: era el sitio en el cual quería estar. Y también ver a todos los periodistas trabajar me movilizó mucho, me ilusionaba con escribir ahí, algo que fi nalmente pude concretar tiempo después”, cuenta Arias, quien recuerda su primera cobertura.
“Más allá de que ya había estudiado y había tenido roce con esas prácticas, aquella primera vez que sabía que mi síntesis sería publicada al día siguiente, fue algo que me causó inmensa alegría. Recuerdo que cubrí un partido del club Ferrocarril Urquiza (hoy la UAI) por la Primera D".
Para todos “Gaby” (aunque ya hace años dejó de ser un pibe), se identifica con el medio. “Crónica siempre tuvo un sello distintivo entre los medios periodísticos y al ser leído en mi casa desde hace décadas, cada vez que me toca hacer una cobertura de cualquier tema, me hace retroceder en algo al pasado y me da cierta satisfacción. Las expectativas son muchas y giran en torno a un crecimiento del producto y también a nivel personal”.
Cuando se le consulta sobre una nota que lo haya marcado en sus más de 20 años en el diario, Arias explicó: “Es difícil quedarse con una sola nota porque en mi caso estuve presente en varios hechos que quedarán marcados en la historia, ya sean elecciones presidenciales, reconocidos casos policiales, partidos de fútbol o tragedias. Cada reportaje es valioso, desde el presidente de la Nación hasta un comerciante, molesto por el aumento de precios, todos te dejan algo en tu experiencia y en tu corazón”.
Con menos de tres años en Crónica, Jimena Golender es uno de los ejemplos más acabados de que, con dedicción, profesionalismo y muchas ganas, enseguida se hizo notar. Llegó al diario con la sola experiencia de haber trabajado en una revista internacional de modas y de haberlo hecho detrás de cámaras en el canal Crónica, como vestuarista.
Indudablemente, fue la moda que le abrió el camino hacia el periodismo y el marketing, que también estudió. Hoy escribe para varias secciones del diario e incluso en BAE Negocios, el periódico económico del grupo.
A sus 33 años, “Jime” ya luce la camiseta de Crónica, y con un futuro promisorio por delante. “Cuando me confi rmaron que entraba al diario fue una mezcla de sensaciones: alegría de saber que iba a trabajar en el gran diario Crónica, ese que mi padre Roberto leía todos los días en el tren, camino al trabajo, y cuya historia era parte de mi familia. También sentí el enorme desafío de estar a la altura en un medio tan importante, sentí mucho orgullo y una enorme responsabilidad para con los lectores”, explicó. De sus primeros días en la redacción tiene lindos recuerdos.
“Recibí mucho cariño, a pesar de los miedos iniciales. Siempre agradeceré a los jefes y compañeros que me ayudaron desde el primer minuto. Enseguida me dieron la oportunidad de proponer notas y fomentaron mi crecimiento hacia nuevas secciones y colaboraciones. Algo que forma parte del ADN Crónica, y que se transmiten entre distintas generaciones de periodistas. El diario es una escuela constante y me siento privilegiada de poder hacer lo que me apasiona junto a grandes colegas en un medio con tanta historia”, indica.
Jimena contó que “en los últimos tres años pude escribir y aprender los secretos de distintas secciones de la mano de sus editores. Un ejericio enriquecedor y que disfruto hasta en el más mínimo detalle. Espero crecer y poder llegar a ser parte del equipo de editores y aportar más ideas”.
Sobre su mejor actuación, expresó: “Es difícil elegir una nota en particular, una de las cosas más lindas y apasionantes de esta labor es que cada día te encontrás con una historia nueva para contar, o una noticia sorprendente. Sí destaco las primeras elecciones presidenciales en las que me tocó trabajar. Una experiencia única para un periodista, desde la previa y la planificación de esa edición especial hasta la madrugada siguiente a los comicios, en que se cierra la última página del diario, y todos los integrantes de la redacción se unen en un aplauso. Me emocionó hasta las lágrimas”.

