Conmoción e indignación en la localidad bonaerense de San Miguel producto de la confusa muerte de un pequeño, de tan sólo 7 meses de vida, en el hospital municipal. Al establecimiento ingresó el bebé con una afección respiratoria y a las pocas horas falleció. Al respecto, los familiares del menor responsabilizan a las autoridades del centro de salud por el desenlace trágico.

Alrededor de las 22.45 del último sábado, según informa el parte médico, arribó, en brazos de su mamá Oriana, Bastián Ezequiel Alegre, de 7 meses, al Hospital Raúl Larcade, del partido de San Miguel. En ese sentido, Laura, tía del niño, señaló a Crónica que “el nene estaba con broncoespasmo y lo vio agitado, entonces lo llevó al hospital. Apenas llegaron le colocaron suero al bebé, y luego incrementaron la dosis”.

Después “una doctora le hizo unas placas y los resultados dieron bien, pero luego nos dijeron que estaba grave”. El relato de la mujer da cuenta de las largas horas de incertidumbre, que se tornaban angustiantes con el silencio por parte del personal del centro de salud. Justamente, en las pocas oportunidades que las autoridades se dirigieron a la progenitora, Laura remarcó que “la trataban mal, le decían ‘vos qué le diste’, ‘le diste yuyo’. En ningún momento la contuvieron”.

En la misma línea, Ramón, abuelo de Bastián, expresó que “sospechamos que el nene haya sido sobremedicado. Pero nadie nos brindó una respuesta, ellos le decían a mi hija que le había dado algo, pero ellos fueron los culpables porque el nene estaba bien”. A su vez, Oriana, en referencia a la posibilidad de un exceso en el suministro de un fármaco para contrarrestar la afección, reconoció que “cuando me lo dejaron ver, el nene estaba todo hinchado”.

A más de 48 horas de la pérdida de su pequeño, la adolescente y el resto de su familia no han recibido respuestas satisfactorias y muestras de contención de parte de las autoridades pertinentes. Por lo tanto, exigen justicia y analizan los pasos a seguir en materia legal.

Por su parte, en la mañana de el martes, poco después de que los seres queridos despidieran los restos del bebé, las autoridades del hospital entregaron un parte médico a este medio.

En el cual, en tono formal y hasta frío para la gravedad del caso, informaron que “el niño ingresó con cuadro agudo de deshidratación, fiebre, vómitos y diarrea en muy mal estado general”.

El comunicado agregó que el paciente experimentó cuatro paros cardiorrespiratorios que no logró soportar, así como que “por no llegar a un diagnóstico y por el sorpresivo fallecimiento, se solicitó la intervención policial para esclarecer las causales de muerte”.