Un chofer despedido por la empresa encargada de la línea 60 de colectivos permanece encadenado en la terminal del barrio porteño de Barracas, donde empezó una huelga de hambre para reclamar su reincorporación y la de nueve compañeros.

El manifestante, Mariano Fernández, denunció que fue echado junto a sus compañeros por la compañía Micro Ómnibus Norte SA ( MONSA) porque son testigos de un accidente laboral que produjo la muerte del electricista David Ramallo, aplastado por una unidad de colectivos que intentaba reparar.

Fernández dijo que ese deceso ocurrió por falta de seguridad laboral, al tiempo que denunció que "el cuerpo de delegados" y la Unión Tranviarios Automotor ( UTA) le "soltaron la mano" ante el reclamo que protagoniza desde el mediodía de ayer en la terminal del cruce de las calles Santa Elena y Pedro De Luján.

"Desde marzo (último), estamos echados", enfatizó Fernández en diálogo con Crónica al referirse a su situación y a la de sus nueve compañeros, y añadió: "Nos despiden porque somos los testigos clave de la muerte del compañero David Ramallo". El chofer cesanteado, además, advirtió que persisten en MONSA las presuntas irregularidades que derivaron en la muerte del electricista.

"Peligra la vida de las personas. Los coches no están en condiciones de brindar servicio", denunció.
 Asimismo, sostuvo que la empresa "sigue echando gente", para decir luego que "nadie está haciendo nada" en favor de los trabajadores y agregar: "El cuerpo de delegados y el gremio nos soltaron la mano".

Fuente: DyN