Por Sol Narosky

@solnarosky

La tarea de los padres a la hora de elegir escuela para sus hijos, muchas veces se vuelve abrumadora. Escuelas con pedagogías tradicionales o alternativas, públicas o privadas, con o sin idiomas, jornada simple o doble, religiosas o laicas, son algunas de las opciones con las que se encuentran y lo cierto es que, son muchos quienes creen que no hay margen de error en la elección y que esa decisión será determinante para el futuro de sus hijos. Pero, ¿es realmente así?

Liliana Kaufmann, licenciada en psicopedagogía y doctora en psicología, explicó a cronica.com.ar que “los colegios no definen el futuro de una persona. Lo que define su devenir es la experiencia que ese sujeto haya vivido durante la época escolar. Y en eso también existen diferencias individuales". 

En esta misma línea, Gabriela Veghazi, profesora de nivel inicial y guía Montessori, quien se desempeña como directora pedagógica en Montessori House, coincidió y agregó que “el colegio debe acompañar un trabajo que debería hacer la familia. Me parece que lo que hace a los adultos del futuro es la educación en valores y emociones. Si bien el colegio acompaña el camino, fundamentalmente tiene que venir desde la casa", opinó.

A su vez, Veghazi recomendó que aquellas familias que no sepan a qué escuelas mandar a sus chicos “se detengan a observarlos y ver cuáles son sus intereses y necesidades en particular”. “Busquen un colegio que respete esa individualidad, que no trate de ‘normalizar’ al niño para que encaje en un colegio, sino que este pueda acompañarlo. Tanto el jardín como el colegio deberían poder acompañar eso”, enfatizó.

De acuerdo con la licenciada en psicopedagogía Kaufmann, “La escuela se elige en función de los valores que una familia quiere transmitir” ya que “la cultura de una escuela, además de los valores, está conformada por la metodología o manera de transmisión de los contenidos escolares. En este punto es donde hay que pensar cuál es la forma de enseñanza que potencia la inteligencia y la socialización de ese niño en particular”.

La cultura de una escuela, además de los valores, está conformada por la metodología o manera de transmisión de los contenidos escolares. En este punto es donde hay que pensar cuál es la forma de enseñanza que potencia la inteligencia y la socialización de ese niño en particular"

Con respecto a si hay una edad ideal para que comiencen la escolaridad, Kaufmann aclaró que “no hay una edad establecida que sea más conveniente que otra”. Pero comentó que los jardines de infantes reciben a nenes cada vez más pequeños. “Cuando están preparados emocionalmente para separarse de sus padres y los ámbitos educativos son contenedores y estimulantes, los menores se benefician en ese tipo de situaciones. Eso también depende de la ideología de cada familia y cuáles son sus fundamentos respecto de la crianza de los hijos”, advirtió.

Cada vez son más las familias que se rebelan contra la educación clásica y, alejándose de los proyectos educativos oficiales, van en busca de colegios que prioricen la libertad y participación del alumnado en los procesos de aprendizaje. Entre las pedagogías alternativas más populares del mundo, hay dos que se destacan: Montessori y Waldorf.

Método Montessori

Este modelo educativo se caracteriza por poner énfasis en la actividad dirigida por el chico y observación clínica por parte del maestro. El principal objetivo es liberar el potencial de cada uno para que se autodesarrolle. 

Adina Schonberg, fundadora y directora general de Montessori House, en diálogo con cronica.com.ar explicó que esta pedagogía es una “modalidad de adquisición de contenidos que promueve la autonomía e independencia de los niños, aportando seguridad y confianza en sí mismos”.

El principal fin es liberar el potencial de cada chico para que se autodesarrolle. 

“Partimos de la base que desde su nacimiento hasta los seis años de vida aproximadamente, el chico tiene una mente absorbente. Todo lo que ve, escucha y ocurre a su alrededor es registrado y aprendido. Por esta razón, a través de la observación y el ejemplo, los menores incorporan contenidos y aprendizajes de forma natural, guiados por su instinto, curiosidad e interés que la vida le despierta en cada etapa”, detalló Schonberg.

Asimismo señaló que este enfoque educativo “es para todos los niños del mundo", debido a que "es una educación que trasciende países, culturas, religiones y estratos sociales”. “La pedagogía Montessori es la educación para la paz y todos somos actores fundamentales para lograrlo”, añadió.  

“En el método Montessori partimos de la base que desde su nacimiento hasta los seis años de vida aproximadamente, el chico tiene una mente absorbente. Todo lo que ve, escucha y ocurre a su alrededor es registrado y aprendido"

“La pedagogía Montessori es la educación para la paz".

“Los Ambientes Montessori en todo el mundo están organizados de la misma manera y tienen por objetivo tener a disposición todo lo que el niño necesita, a la altura adecuada y en el tamaño correspondiente de acuerdo a su edad. Los materiales son actividades diseñadas por María Montessori y cada uno tiene un objetivo pedagógico específico”, aseguró Schonberg.  

Del mismo modo, la directora pedagógica de Montessori House, sostuvo que la educación tradicional “está atrasada” porque busca “la estandarización”. “No me parece que sea lo ideal para los niños. Muchas veces, en vez de potenciar a cada uno, buscan que todos aprendan lo mismo en el mismo momento, y ahí se pierde un poco la individualidad de cada uno en particular”, planteó.

Cada material tiene un objetivo pedagógico específico.

Pedagogía Waldorf

Mercedes Gamarra es maestra de la escuela Perito Moreno y en diálogo con este medio aseguró que la pedagogía Waldorf ofrece una "formación completa y en pos de la libertad, gestada desde el lugar de concebir al ser humano en toda su amplitud. Hay que respetar cada momento de su historia, cada necesidad”.

Pero no siempre transitar el camino hacia la libertad se hace fácil. Gamarra explicó que en la formación  cada uno tiene que ir encontrando su propia estructura interna para salir al mundo “y eso muchas veces tiene un costo muy alto”, ya que no se trata de esperar a que el mundo le ponga la estructura.

Dan Kravetz (22) recordó cuando se cambió de un colegio privado de la comunidad judía con jornada doble a una escuela con pedagogía Waldorf, de jornada simple. “Fue uno de los mejores cambios y decisiones de mi vida”, afirmó. El joven, quien decidió realizar el cambio cuando tenía 15 años para “salir de la burbuja”, consideró que las escuelas Waldorf le harían muy bien a un chico en edades tempranas “porque el crecimiento de los primeros años está vinculado a un importante acompañamiento de los docentes y orientado a algo más humanístico y artístico”.

Esta pedagogía tiene materias troncales como lengua, matemática, ciencias sociales y naturales, pero también ofrece entre las opciones orientaciones artísticas como carpintería, tejido, trabajo con arcilla, pintura, teatro, coro y emprendedurismo, entre otras. 

Dan señaló que “hay una preocupación de no solo transitar el colegio con grandes notas sino también explorando la capacidad y los intereses de cada uno”. Al tiempo que remarcó que “es raro ver a un estudiante que no la pase bien en el grupo”.

“Más que un colegio yo diría que es una comunidad, donde los padres y las madres se ven muy involucrados. Tanto desde el mantenimiento hasta la cuota, donde hay un valor asignado pero aquellas familias que pueden aportar un poco más lo hacen y las que no, tal vez, aportan un poco menos”, explicó.

Por su parte, Mariano Stolkiner cuando tuvo que elegir un jardín para su hija, decidió darle una educación Waldorf con el fin de que “pueda desarrollarse más en torno a sus inquietudes y no tanto en torno a una idea o un concepto de cómo debiera ser el individuo”. 

Según Mariano, los chicos que se forman en escuelas tradicionales “tienen una convención respecto del ser. Por ahí se visten y hablan parecido, incluso emocionalmente tienen reacciones similares y lo que uno encuentra dentro de quienes van a escuelas con pedagogía Waldorf es que hay mucha más diversidad. Cada uno de los chicos tiene su propia impronta, personalidad y los hace muy particulares a cada uno y cada una”, señaló.

Lo que uno encuentra dentro de quienes van a escuelas con pedagogía Waldorf es que hay mucha diversidad. Cada uno de los chicos tiene su propia impronta, personalidad y los hace muy particulares a cada uno y cada una".

A modo de cierre, Kaufmann aseveró que no hay un método educativo más idóneo que otro, ya que depende de “cada familia, cada situación social y cada niño. No se puede separar el colegio del contexto cultural, social y emocional en el que se haya inserto un chico”, concluyó. 

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