Mirtha Noemí Nadal de 67 años no recibe la asistencia necesaria del PAMI.
Noemi espera una prótesis hace mas de un año tras sufrir artrosis reumatoidea.

Por Matías Resano
mresano@cronica.com.ar

A la deriva y en malas manos se encuentran los afiliados del PAMI, entidad que debería garantizar la cobertura sanitaria de cada uno de ellos y no lo hace, poniendo en riesgo la vida de los pacientes.

Un desamparo que padecen en su mayoría abuelos, aunque también muchos jóvenes, alcanzando en los últimos meses consecuencias irreversibles, en los que la mala atención de los servicios médicos se profundizó.

La falta de insumos, de prótesis y de una asistencia inmediata constituyen los factores más recurrentes y considerables que desencadena la ausencia total del organismo estatal.

La desatención y la falta de interés se han convertido en características propias de la institución y una de las tantas personas que las sufre, por lo que su vida está en riesgo, es Mirtha Noemí Nadal, de 67 años, quien, tras sufrir artrosis reumatoidea, espera desde hace un año por una prótesis de rodilla.

Sin embargo, el 23 agosto pasado tuvo lugar el cuarto incumplimiento a su pedido, lo que derivó en una nueva postergación de la cirugía que tanto necesita esta mujer oriunda de la localidad bonaerense de Luján.

Estas demoras hacen que el estado de Mirtha empeore día a día. "Ella está desanimada porque sólo se mueve de la cama al sillón y del sillón a la cama. Además no aguanta más los dolores y vive en un estado de nervios", reflejó Elizabeth, amiga de la mujer.

Por su parte, Eduardo, esposo de Nadal, confesó a Crónica, en medio de un llanto incontrolable: "Nos mandan de un lado a otro y no nos dan respuestas. No la puedo ver más sufrir a mi mujer. Esto es obra de alguien que no tiene el mínimo reparo por atender a una anciana que se está muriendo".

Los jóvenes, en peligro

En la misma y angustiante espera de Mirtha se encuentra Benjamín Duarte Rodas, de 31, quien hace dos años tuvo una fractura de cráneo al accidentarse con su moto. Por eso, "una prótesis le cambiaría notablemente la vida", señaló Graciela, hermana del joven.

Pero las respuestas oficiales nunca llegaron, a pesar de que se le había asignado un quirófano para operarlo. Por esta demora, la capacidad motriz de Benjamín se redujo de manera considerable, afectándolo anímicamente puesto que "está muy deprimido" e, incluso, "dijo que se quiere matar", reveló su hermana.

En tanto, la madre del joven "va a PAMI y le dicen que le van avisar pronto pero no recibe ningún llamado". "Estamos muy solos", concluyó.

No puede esperar más

Esa misma soledad es la que siente Ramona, quien, a sus 92 años, espera que su pedido de una grúa para elevar personas sea escuchado por la entidad encargada de suministrarle su cobertura médica, que hasta ahora sólo ha sido responsable del deterioro de su estado de salud.

Sus penurias comenzaron con una fractura de tibia y peroné mal asistida, situación que se agrava por las dos horas que demora el traslado en ambulancia cada vez que debe ser atendida por su médico de cabecera.

Por eso, su hijo Carlos reflexionó: "La grúa sólo cuesta 18.000 pesos pero PAMI no hace nada porque los jubilados no son redituables económicamente".