El Willy Wonka neuquino que sorprende a todos con sus enormes esculturas de chocolate
Con 28 años emprendió en el negocio de las chocolaterías y ahora organiza concursos en las redes sociales para que los chicos de su ciudad busquen los "boletos dorados" para participar de la fabricación de este dulce y ganar premios como en la icónica película.
Fanático del chocolate, Edgar Presas tenía 28 años cuando decidió emprender un negocio de chocolatería en la ciudad de Cutral Co, en Neuquén. A pesar de que se recibió de la carrera de Seguridad e Higiene, ya tenía conocimientos de repostería, por lo que se lanzó a vivir de lo que más le gustaba: el chocolate.
Sus trabajos se destacan por las grandes y detalladas esculturas de chocolate que el Willy Wonka de Neuquén, como lo llaman en su ciudad, construye de la manera más artesanal posible en su negocio llamado Piuke Nita, que en mapuche significa el corazón de Nita.
"Un día espatulita y empecé a darle forma al chocolate, y descubrí que podía hacerlo, que podía crear más allá de un molde”, rememoró el chocolatero en una entrevista brindada al medio local LM Neuquén.
Luego el joven se especializó por medio de los viajes que realizaba a Buenos Aires cuando ya se había convertido en un destacado de su rubro en su provincia.
Gracias a la especialización en esculturas de chocolate que hizo Edgar hace un año y medio en el Instituto Argentino de Gastronomía IAG, el joven aprenió "todo lo relacionado a la técnica con moldes", lo que le pareció "muy interesante”.
“Con el trabajo que tenía más la ayuda de mi viejita pude ahorrar cada peso para ir a tomar cursos de introducción al chocolate, chocolate de Bariloche, Bombonería y otros tantos que me hacían falta para arrancar; porque para emprender primero había que aprender”, reflexionó emocionado el chocolatero.
Entre sus más destacadas obras de arte construidas en puro chocolate se encuentran el dinosaurio herbívoro y el perro Falcor de película de los ochenta La Historia sin fin, revalorada en la serie Stranger Things, tras recordar su tema principal.
“Falcor pesa ocho kilos y Dino unos diez, y fueron pintados con colorantes liposolubles que son totalmente comestibles”, precisó el artista del chocolate.
Cada una de estas obras de arte de cacao se encuentran en la entrada de su chocolatería, para tentar a más de uno que cae como mosca a su local en Cutral Co.
"La idea de hacer una escultura de chocolate es en última instancia, comerla… lleva mucho trabajo hacerla”, consideró, con una gran sonrisa, Edgar.
El concurso de chocolate como el de Willy Wonca
Tal como lo hizo Johnny Depp en la película Charly y la Fábrica de Chocolate, Edgar tomó la idea del “pase” o “boleto dorado” que habían ganado los protagonistas de la película, para organizar también una búsqueda del tesoro, pero esta vez en Cutral Co.
“Escondí diez boletos dorados en distintos lugares emblemáticos del pueblo y daba pistas por las redes sociales de dónde podían estar; entonces cientos de chicos y sus familias se emprendieron en la aventura de buscarlos: los diez ganadores se ganaban un kilo de chocolate”, recordó.
La idea de Edgar es que mediante el concurso los participantes se ganen una beca escolar y una táblet para poder estudiar.
En ese sentido, Edgar ya hizo dos búsquedas del tesoro a lo Willy Wonka, y ahora pandemia mediante, pensó que estaría bien lanzar otro juego para salir un poco de la mala racha.
“Estoy en plena producción de tabletas de chocolate que serán puestas en venta en los distintos quioscos de la ciudad; más o menos haré unas mil", explicó.
La cuestión es que en cinco de ellas habrán boletos dorados y los ganadores se llevarán la chance de participar, con su propia receta, de un concurso de elaboración de chocolate.
“Los cinco ganadores vendrán a cocinar a la chocolatería con una receta surgida de su propia inventiva; un jurado compuesto por notables del pueblo y el público en las redes serán los encargados de votar el que más les haya gustado; incluso con la posibilidad de venir a degustarlos”, destacó. El ganador o ganadora del chocolate más votado obtendrá una beca escolar y una táblet para poder estudiar.
De esta forma, Edgar ya lanzó su concurso en Neuquén con la esperanza de que "antes de navidad los chicos ya tengan sus premios".

