Por Fedra Abagianos 
@trinityflux

Lo que comenzó como un sueño se convirtió en una pesadilla para 170.000 familias que sufren las consecuencias de los créditos UVA. Para muchos la cuota ya representa el 50% del sueldo y cada vez queda menos resto para vivir el mes. Mientras la inflación no cede y sigue disparando los pagos mensuales, la angustias, las privaciones y el hambre junto a la posibilidad de perder su casa, se convirtieron en una realidad por la que llorar todos los días.

Crónica recogió el testimonio de una vecina de Caballito cuyo caso "es el de muchos de los que tomamos el crédito y hoy nos sentimos desamparados". "No puedo ver programas de tele donde se vea comida", contó entre llantos Karla Soliz en diálogo con Crónica y agregó: "Tengo 120 pesos para comer por día. Compro un litro de leche y un poco de pan, y a la noche no quiero decir qué como pero como horrible".

Karla forma parte de Hipotecados UVA, el colectivo que desde hace tiempo viene pegando gritos de desesperación por los préstamos hipotecarios en pesos a tasa fija, ajustable por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) que refleja el índice de precios al consumidor, y que está expresado en Unidades de Valor Adquisitivo ( UVA). "No somos nadie, no tenemos poder, somos familias y nos defendemos como podemos", aseguró la propietaria.

"Tengo 120 pesos para comer por día. Compro un litro de leche y un poco de pan, y a la noche no quiero decir qué como pero como horrible" confesó una vecina de Caballito.

Por su parte, desde el gobierno presentaron un seguro para que la cuota mensual de quienes tomaron créditos hipotecarios nunca supere en más de 10 por ciento a la evolución de los salarios. "El seguro no es oficial y es una porquería. Si tu salario es de $25.000, y ya superó el 10%, $500 te descuentan y a eso le tenés que restar el seguro que encima lo pagás vos", explicó Karla.

En junio de 2018 Karla firmó por un departamento de dos ambientes en Caballito que hoy está pagando a costa de sufrimiento. Trabaja más de quince horas por día, tiene muchas privaciones y aún así no le alcanza. Con un ingreso de 25 mil pesos debe abonar una cuota de más de 14 mil. "Nunca me pasó esto, nunca tuve que ver si llegaba a fin de mes con la comida", aseguró. y agregó: "Ahora tendría que pagar dos cuotas pero solamente voy a poder pagar una. Si vos no pagás tres meses seguidos no hay ejecución previa, te sacan la casa".

Le faltan nueve materias para recibirse de contadora y tiene un emprendimiento donde vende ropa que ella misma diseña y confecciona. La imposibilidad de pagar la obliga a trabajar muchas más horas y aún así no le alcanza, y Karla teme lo peor: "Lo que más miedo me da es que me quiten la casa, perder todos mis ahorros".

Sus padres también tomaron un crédito UVA, por lo que Karla no recibe ningún tipo de ayuda más que lo que puede generar por sí sola. "Soy una persona de laburo, no tengo problemas de trabajar, pero para progresar, no para pagar una deuda interminable. Nosotros laburamos y ellos se quedan con nuestros ingresos. Si no jodieron a más familias es porque se les disparó el dólar", explicó angustiada.

Karla, quien confesó que siempre tiene hambre y sueño, aseguró que todos al igual que ella la están pasando mal. "Porque te enfermás, te estresás, en el medio te separás porque todo te trae graves problemas familiares. Primero llora uno, después el otro", expresó.