Cuando desde el gobierno, atentos a la devaluación y el difícil panorama económico que se viene, hablaron de re diagramar el esquema de subas de combustibles y tarifas propuesto por el renunciado Juan José Aranguren a las petroleras, se asumía que el cambio sería con el fin de aliviar el bolsillo de la gente. 

Sin embargo, las naftas sorprendieron este domingo al arrancar el mes con una suba aún superior de lo pactado con el ex ministro de Energía, reemplazado en su cargo por Javier Iguacel. YPF dispuso un incremento del 5% en sus combustibles líquidos, por encima del 3% anunciado apenas semanas atrás por el saliente Aranguren. Así, en las estaciones YPF de la Capital Federal, por ejemplo, el litro de nafta premium ya se vende a unos $32.34, mientras que el de super cuesta $27.82.

La nafta super llegó a $27,83 pesos por litro. (Jonatan Moreno/Crónica)

Sin comunicación oficial, se descarta que el resto de las firmas del sector sigan ese camino, aunque desde que el gobierno desreguló el precio de los combustibles líquidos, las subas fueron similares pero no siempre iguales. 

También está por verse la reacción del gobierno tras la suba, y lo que se negociará de aquí a fin e año, considerando que el dólar todavía no encontró su techo.

 

El aumento se hizo sentir y la gente no llena el tanque (Jonatan Moreno/Crónica)

Cambios y más cambios

El ex dirigente de Shell, que había prometido congelar las tarifas hasta agosto, dio marcha atrás a principios del mes pasado, cuando autorizó un alza del 5%, y acordó otro 3% todos los meses hasta fin de año.   

"Los productores de petróleo crudo acompañarán este esfuerzo limitando los precios de la compra-venta de su producción en el mercado interno durante mayo, junio y julio del corriente año", sostuvo en aquel entonces. Pese a eso, la nueva corrida cambiara habría modificado el entendimiento del gobierno con las empresas, que Iguacel se había comprometido a revisar. 

Según la Confederación de Entidad del Comercio de Hidrocarburos (CECHA), el precio de los combustibles en la Argentina todavía tiene un atraso del 30 por ciento y es el sexto más bajo de los valores de comercialización entre los países de la región. Pese a eso, reconocen la baja en sus ventas producto de la pérdida de poder adquisitivo de muchos argentinos. 

Desde la entidad destacan que el sector es uno de los más perjudicados por los movimientos de la divisa norteamericana, ya que el valor del crudo siempre cotiza en esa moneda.