Hace muchos años, Lukas Nicolino (39) sufrió un accidente que le imposibilitó utilizar la mano derecha, algo que lo condicionó con el tiempo a dejar de trabajar. Pero un día, la alegría volvió a su vida cuando en medio de la cuarentena obligatoria decretada por la pandemia del coronavirus, encontró en el arte un vehículo para ayudar a los demás

Nacido en Vicente López, pero afincado actualmente en el barrio porteño de Palermo, Nicolino se recibió de licenciado en Relaciones Públicas y hasta obtuvo un posgrado en Mercado de capitales. Sin embargo, su rutina tomó otro rumbo cuando el encierro y el aburrimiento hicieron que con su mano izquierda empezara a desplegar su arte.

El pintor estuvo con Aaron, el pequeño que perdió a su mamá en un incendio.

El primer retrato que hizo fue en homenaje a la ya fallecida Romina Yan, porque tenía como objetivo regalárselo a Cris Morena. Allí conoció a Franco Yankelevich, hijo mayor de la actriz, con quien acordó comprar la obra y donar los fondos para algún niño o niña que lo necesite. 

"Conocimos el caso de Aaron, de cuatro años, que se le incendió la casa, perdió sus dos manos y a su mamá. Quedó completamente desfigurado, con retraso madurativo producto de la inhalación del humo, por lo que decidimos ayudarlo", indicó Nicolino en diálogo con Crónica.

"Esa fue la primera ayuda pero después empezaron a llegar más casos. Después de eso, colaboramos con las dos operaciones de vista de Iván para que no quedara ciego, luego junté fondos para Dar es Dar, que es la ONG que me nombró embajador. Y lo último que hice fue construirle una casa de material a dos chicos con discapacidad intelectual que tienen una hijita de cuatro años en José C. Paz que vivían en condiciones infrahumanas", continuó. 

Nicolino pinta todos sus cuadros con la mano izquierda. 

Su más reciente obra tiene como referentes al cantante de cumbia L-Gante y al trapero Frijo. "Ellos van a firmar la obra y la estamos rifando para poder llegar a comprar los implantes que necesita Valentín Lemos", un nene que padece microtia (ausencia de oído derecho) y para adquirir los artefactos debe recaudar la elevada suma de 17.500 dólares.

Según el pintor, la estrategia que utiliza para juntar fondos es retratar a un artista, y que esa celebridad firme la obra para luego subastarla entre sus seguidores. "La totalidad del dinero objetivo va a parar a la familia de quien tiene el problema", completó. Por otro lado, afirmó que "siempre estoy dispuesto a difundir porque no cuesta nada y la difusión es clave".

Comenzar desde cero

"Al principio fue todo a pulmón, pero con el paso del tiempo y al hacerse visibles las cosas que iba haciendo se fue sumando gente a esta "revolución de amor". Conocí a Fernando Mengoni de Roart Artística y Fernando Turk, quienes me abastecen de bastidores. Y a Erika Tranchida, quien me contactó para darme los acrílicos", destacó.

"Que me sigan es una ayuda enorme y así he logrado muchísimas cosas. Hoy no estoy pidiendo nada a cambio, solo que la gente difunda mis obras", remarcó. 

Su incursión en el criptoarte

"Decidí incursionar en el criptoarte no solo por lo novedoso que me resultó y porque creo que el futuro del arte apunta hacia allí, sino porque también lo vi como una forma adicional de generar ingresos para las causas que apoyo al tener la posibilidad de vender mi arte en todo el mundo", precisó a este medio Nicolino.

En tanto, aseguró que "también creo que las ventajas que ofrecen las tecnologías descentralizadas permiten una alternativa digna para el artista donde puede vivir de su arte sin depender de una galería ni intermediarios, ya que se establece una relación directa con el coleccionista, manteniéndose un registro transparente, inalterable y público de quién es el autor de una obra y quienes han sido sus legítimos dueños"

Asimismo, aclaró que "el primer NFT que lancé es un video de presentación mía y todos los fondos serán donados para Dar es Dar. Y en estos días voy a estar lanzando un NFT de L-Gante y todos los fondos serán donados para la causa de Valentín Lemos", finalizó.