CUESTIONADA.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, fue una de las personalidades más apuntadas y cuestionadas a lo largo de estos 78 días, en los que manifestó diferentes versiones acerca del rol de Gendarmería en el caso de Santiago Maldonado.

El 16 de agosto la funcionaria debió exponer en el Congreso un informe sobre la investigación de la desaparición del artesano. En ese entonces, Bullrich sostuvo con firmeza que “nosotros no tenemos indicios de que la Gendarmería haya actuado con violencia ni haya tenido ningún detenido” en el operativo realizado para desalojar un corte de ruta, en el cual participaba el joven de 28 años.

Ese mismo día aseguró que “hemos analizado muy a fondo y no hemos encontrado contradicciones de los gendarmes. No nos cerramos en que pudo haber sucedido algo”. “No voy a hacer la injusticia de querer tirar un gendarme por la ventana. Prefiero como ministra asumir la responsabilidad y dejar que la Justicia investigue”, agregó.

El 24 de agosto la causa pasó a estar caratulada como “desaparición forzada”; es decir, un día después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictara una medida cautelar para que el Estado adoptara las medidas necesarias para encontrar al joven artesano.

Dos días más tarde, la funcionaria volvió a defender el rol de Gendarmería en la investigación y aseguró que “le estamos poniendo todo el esfuerzo. Ni todos nosotros ni Gendarmería es la misma que hace 40 años. Nos gustaría una situación que fuese distinta, que no haya bandos, que estemos todos juntos: el gobierno, los organismos de derechos humanos, absolutamente todos”.

Y al respecto agregó: “No se puede construir un país con alguien que nos diga: ‘¿Dónde lo tienen a Santiago Maldonado?’. Como si lo tuviéramos en un campo de concentración. Es angustiante para nosotros que nos digan que somos como (Jorge Rafael) Videla. No vamos a hacer que la gente desaparezca”.

24 horas más tarde, la ministra volvió a referirse al tema y sostuvo que “en el caso Maldonado hemos hecho todo lo que hemos tenido que hacer. Estamos en una situación de lucha y si el Presidente piensa que tenemos que dar un paso al costado, lo vamos a hacer”.

Un giro de 180 grados

A fines de agosto se instaló la nueva hipótesis que vinculaba a Santiago Maldonado con el incidente ocurrido el 21 de julio en las estancias Benetton, donde el puestero Evaristo Jones confirmó haberle clavado un cuchillazo a un hombre en defensa propia.

La versión, a partir de ese momento, fue que la persona atacada podría tratarse del artesano desaparecido. Sin embargo, el 4 de septiembre los análisis de ADN de la sangre del cuchillo desestimaron todas las hipótesis referidas a este hecho. 

A partir de este episodio, las declaraciones de Patricia Bullrich dieron un giro de 180 grados, al confirmar que el gobierno estaba analizando los movimientos de ocho gendarmes. Aunque un día después, las pericias en algunos móviles de Gendarmería que se utilizaron en el desalojo de la Ruta 40 dieron negativo.

Fueron 78 días de incertidumbre, diferentes hipótesis, acusaciones, cuestionamientos y declaraciones enfrentadas. Patricia Bullrich estuvo en el centro de la escena desde principios de agosto, cuando se conocieron las denuncias sobre la ausencia de Santiago Maldonado.

La presencia de Gendarmería en aquel desalojo de la Ruta 40 generó numerosos cuestionamientos sobre una posible desaparición forzada, nombre que tomaría la causa tiempo después. Los primeros días la ministra optó por defender el accionar de esta fuerza nacional, hasta que salió a la luz la versión de Evaristo Jones que había acuchillado a otro en las estancias Benetton en defensa propia.

La negativa del ADN de la sangre del cuchillo cambió el rumbo de la investigación, porque, a partir de ese momento, Bullrich confirmó que estaban investigando a ocho gendarmes. Diferentes versiones en 78 días, un solo final y mucho camino por recorrer a partir del momento en que se confirmó que el cuerpo hallado en el río Chubut es de Santiago Maldonado.