Muchas personas desean dar la vuelta al mundo y conocer la mayor cantidad de países posible, pero pocas logran hacerlo por una u otra causa. Algunos prefieren viajar en avión, auto o incluso están aquellos que entrenan y buscan recorrer todo el globo en bicicleta. Ese es el caso del rosarino Favio Giorgio, quien ya consiguió recorrer África y busca seguir haciendo historia.

En una ardua travesía, Giorgio busca visitar 100 países y recorrer los 5 continentes en 10 años, siempre a bordo de su bicicleta, totalmente equipada para la gran aventura. Con el continente africano totalmente bicicleteado, se convirtió en el primer argentino que cruzó esas tierras en dos ruedas.

En total, pedaleó 35.800 kilómetros en 31 meses, donde visitó 33 países y enfrentó las adversidades que le iba planteando el lugar, desde enfermedades hasta climáticas. Giorgio, quien padece asma y alergias, tuvo que afrontar las dificultades de los caminos y los pasos fronterizos, así también debió vencer a la malaria y al abandono de su compañero, con quien recorrió 14.000 kilómetros.

"Yo creo mucho en Dios, y creo que esto lo pude hacer gracias a él, y por la gran cantidad de seres sensibles que hicieron posible poder cumplir este sueño", resaltó Giorgio, quien remarcó que "yo hablo mucho con Dios, con el universo, para tratar de tener en armonía el cuerpo, la mente y el alma. Por eso para motivarme siempre pensé que estaba haciendo lo que me gustaba, lo que yo elegí, y que soy muy feliz con esto".

"Más allá de mi esfuerzo y el de mi bicicleta «La Estrella", hubo mucha gente, en cada lugar que pasé, que fue fundamental para poder cumplir con este viaje por África", remarcó el hombre que comenzó su viaje en marzo del 2015 desde Marruecos. "En África todo fue nuevo. Uno cuando habla de África, parece que se refiere a un solo país, y en realidad son 54 países, con culturas y costumbres diferentes, en muchos casos radicalmente opuestas a la cultura occidental", explicó Giorgio.

"Hubo que lidiar con muchos idiomas, muchas lenguas locales, el clima, en las rutas muchas veces no había señalización y se cruzaban animales, desde camellos hasta elefantes y teníamos que estar muy atentos a todo. Los pasos fronterizos fueron muy complicados y muchas veces estuvimos retenidos largas horas hasta que nos liberaban para pasar", sostuvo el aventurero.

"Para mí, los obstáculos que se presentaron fueron pruebas que se pusieron en el camino, pero siempre mi meta fue seguir para adelante, romper estructuras, y asimilar enseñanzas", confió Giorgio, quien ahora se encuentra en Rosario, donde renueva energías junto a familiares y amigos para seguir en marzo con la vuelta al mundo, cuando desembarcará en Europa y Asia.