El desafío psicológico de regresar a las aulas
Después de un año de pandemia, los chicos vuelven a la escuela y afrontan una rutina distinta, con nuevos protocolos sanitarios. Cómo ayudar a que los alumnos se adapten a los cambios. La opinión de los especialistas.
Por Francisco Nutti
@FranNutti
Con la vuelta a clases presenciales, los desafíos que enfrenta el sistema educativo no sólo son de carácter sanitario, sino también psicológico. "Crónica" dialogó con una especialista, quien explicó cómo se debe trabajar con los chicos y chicas en las aulas luego de la cuarentena obligatoria que provocó la pandemia del Covid-19.
De acuerdo a los expertos, el desconcierto, la incertidumbre, la falta de conocimientos de cómo actuar, enseñar y aprender en la pandemia generaron miedo, angustia, tristeza y enojo tanto en los docentes como en los estudiantes. Estos sentimientos van a seguir presentes en este ciclo lectivo, porque se cuentan con pocas certezas y muchas dudas todavía. Y si estas emociones no son bien gestionadas, pueden interrumpir el proceso de formación.
María Zysman, licenciada en psicopedagogía, expresó a este diario que "los chicos van a tener que adaptarse a una nueva realidad. Vienen de un año en donde los horarios fueron distintos, en donde podían dormir más o menos. La alimentación y el sueño se vieron modificados y ahora hay que rearmar las rutinas. En ese rearmado, hay que darles tiempo y hay que ver cuál es el estilo de aprendizaje de cada uno".
Según la profesional, cuanto más se pueda hablar, escuchar y responder en función de lo que uno sabe, menos miedo va a haber. "El miedo muchas veces nos cuida, no hay que entrar en pánico, pero cierto respeto al virus hay que tener, porque, si no, caemos en mecanismos de negación que nos llevan también a descuidarnos o a no cuidarnos directamente", continuó y detalló que "es muy importante que los padres y madres hablen y prediquen con el ejemplo. Hay adultos que están con los tapabocas debajo de la nariz o directamente no lo utilizan, por lo que es muy difícil imaginarse luego que esos chicos puedan cumplir los protocolos".
Para Zysman, "vivimos en un país absolutamente desigual, entonces, hay que pensar que para muchísimos chicos la escuela es un refugio, es un lugar anhelado porque es una oportunidad de vivir de otro modo. Para esa población, obviamente, es más fácil comprender y aceptar los protocolos o los condicionamientos".
Por último, precisó que "tanto los docentes como los familiares tienen que estar atentos a los cambios de hábitos, de comportamiento y de humor de los niños. Son señales de que a lo mejor falta diálogo y escucha".
No prestar ni convidar"Ahora es fundamental trabajar para que los chicos respeten ciertas cuestiones referidas al no compartir, no prestar. Manejarse con las propias pertenencias, no convidar, no tomar todos del mismo vaso ni comer todos del mismo plato. A esas recomendaciones hay que darlas acompañadas de un 'por ahora': 'Por ahora no podés convidar, por ahora no te pueden prestar'. Pero esto va a pasar", concluyó Zysman.

