El 28 de enero de este 2021 se cumplieron 35 años de lo que para muchos fue la tragedia más importante en la historia de la NASAla explosión del transbordador espacial Challenger, 73 segundos luego de su despegue,  en la base de Cabo Cañaveral, en el estado de Florida.

La tripulación, quienes se sabía murieron en el acto, estaba compuesta por Michael J. Smith, Francis Scobee, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Christa McAuliffe, Gregory Jarvis, Judith Resnik. McAuliffe era más que una simple tripulante, pofesora de Historia e Inglés, era la primera civil sin formación que como astronauta iba a ser parte de la tripulación en un lanzamiento espacial.

La hipótesis que hasta ahora era la más aceptada, era que todos los tripulantes habían perdido su vida al instante en el momento de la explosión. Sin embargo, "The Burning Blue: La historia no contada de Christa McAuliffe y el Challenger de la NASA", un libro de Kevin Cook dedicado a McAuliffe, revela que quienes iban dentro del Challenger permanecieron conscientes e intentaron salvar la nave en los instantes posteriores.

Según el libro, los tripulantes del Challenger habrían perdido la vida en el impacto con el oceano. 

Días antes del despegue,  las temperaturas en Florida fueron muy bajas, por lo que algunos expertos aconsejaron aplazar el despegue ya que el frío podía afectar algunos elementos del cohete. Pero como se había postergado con anterioridad, decidieron seguir adelante, debido a que según los cálculos del organismo las probabilidades de que algo saliera mal era de 1 en 100 mil,  por lo que se procedió al lanzamiento aquel 28 de enero de 1986.

A menos de un minuto y medio de haber dejado el suelo, el piloto Michael Smith miró por lo ventana y vió una suerte de humo o vapor, resulta que el cohete propulsor derecho soltaba combustible. Ahí fue cuando ese el frío de los días previos tomó importancia. A causa del mismo, las juntas de goma entre las secciones de refuerzo que contenían el combustible se habían endurecido. Los anillos no se expandieron como debían hacerlo, lo que dejó un espacio de menos de un milímetro entre las secciones. ¿El resultado? Se quemaron algunos gramos de combustible sobrecalentado, generando una llama.

Lo que empezó como una chispa fue creciendo y en apenas segundos penetró el recubrimiento de aluminio del tanque de combustible, el cual se rompió casi inmediatamente,  lo que incendiando el combustible de hidrógeno terminó de causar la explosión.

El transbordador Challenger explotó   73 segundos después  de su despegue . (Gentileza: Xataka)

A pesar de todo, la cabina de los astronautas permaneció intacta y logró separarse de la nave. "Estaban conscientes, al menos al principio, y se daban cuenta plenamente de que algo iba mal", detalló Cook en su libro haciendo referencia a los estudiantes.

Ya separados de la bola de fuego siguieron subiendo por inercia durante aproximadamente 20 segundos, para luego caer al océano a unos 20 kilómetros del lugar de despegue. Dicha caída duró más de dos minutos y el impacto superó los 330 km/h.

Así se incendió el Challenger